La clase media tiene la ilusión de que México sea un país desarrollado cuando al salir al extranjero o leer noticias de otros países, constata los avances de los demás.  Por ello, le frustra ver que pasan décadas y ese sueño nunca se alcanza. Así han transcurrido ya 200 años desde que México es independiente y no se logra estar al mismo nivel que los países más avanzados. Eso no quiere decir que no haya progreso, sino que no ha sido suficiente.

Se pueden observar países que sin ser del primer mundo, nos llevan la delantera. Por ejemplo Turquía, que está atrayendo tanto turismo mexicano, tiene uno de los mejores aeropuertos del mundo y no se observa pobreza extrema.

Otra ambición de la clase media es tener buen transporte de personas y de carga. Por ejemplo, tener trenes de alta velocidad como los que comunican Europa, China y Japón. Lo que hace falta son ferrocarriles de alta tecnología que unan Ciudad de México con fronteras y puertos.  Porfirio Díaz los construyó hace más de un siglo y desde entonces ningún gobierno ha tenido esa visión estratégica.

Asimismo,  Porfirio Díaz compitió para realizar un canal interoceánico en el Istmo de Tehuantepec y al no poder hacerlo, construyó un tren entre Salina Cruz y Coatzacoalcos. Ciento veinte años después, se está relanzando el mismo proyecto de Porfirio Díaz, a pesar de que hoy se cuenta con la tecnología para hacer un canal que compita con Panamá,.

Carreteras de primer mundo son otra aspiración de la clase media, como las de Estados Unidos, las de Europa o las de Turquía. Las nuestras están en malas condiciones después de un sexenio en que no se les dio mantenimiento ni se amplió la red carretera, quedando las existentes saturadas. Además, son inseguras por los asaltos y los accidentes frecuentes. Las de cuota son muy caras y no están en buen estado.

La clase media busca la educación privada para sus hijos pues sabe que las escuelas públicas tienen grandes deficiencias, ya que la preparación que ofrecen no les permitirá a sus egresados tener empleos bien remunerados. A diferencia de la educación pública en países como Finlandia, Corea del Sur, Japón o Alemania que son de muy alta calidad.

En cuanto a la salud, la clase media tiene gran temor a enfermarse y no poder atenderse dado el colapso del sistema de salud pública de México, que hizo que la esperanza de vida se redujera 4 años en este sexenio. Mientras, en otros países el servicio es razonable y en muchos casos gratuito.

Todos los mexicanos desean tener mejor seguridad en un país donde ocurren entre 80 y 100 asesinatos diarios y existe más de 97% de impunidad. Tener policías bien entrenadas y pagadas, que defiendan a la población y sea difícil de corromperlas,  como en los países avanzados o incluso como en El Salvador, es otra gran esperanza.

Tener un Metro de calidad como los de las capitales europeas, el de Washington o Moscú es otra anhelo.  El Metro de la Ciudad de México está en ruinas por falta de mantenimiento y se ha vuelto peligroso por los accidentes que en él ocurren.

Por otra parte, para los estratos de menores ingresos su preocupación más grande es sobrevivir. Para ellos un subsidio del gobierno es suficiente para librar su realidad cotidiana. Pero también millones de estas personas huyen del país en busca de mejores oportunidades y calidad de vida en Estados Unidos. Como la clase media, también aspiran a vivir en un país desarrollado.

¿Por qué otros países pudieron salir del subdesarrollo en unos pocos años como China, Japón, Corea del Sur o Singapur y México tiene dos siglos sin aproximarse siquiera?

Vivir en un país desarrollado seguirá siendo una aspiración de los mexicanos en las décadas por venir, porque incluso no hay consenso de que se quiera llegar a ser uno. Hay quienes prefieren que México sea como Cuba o Venezuela: extremadamente pobre y gobernado por dictadores.