Gladys Denisse Tello Echeverria 
Agencia Reforma

CDMX.- Quienes llegaron a ver Pinocho, de Guillermo del Toro, en el Zócalo capitalino, quedaron asombrados por los giros de la historia, aunque les costó trabajo meterse de lleno al filme por los ruidos y gritos de la verbena popular navideña.
Fueron alrededor de mil 200 personas las que accedieron a la zona de sillas dispuestas por el Gobierno de la Ciudad de México junto al escenario principal de la plancha mayor del primer cuadro capitalino.
Y fueron esas mismas las que quedaron encantadas por la historia codirigida por el tapatío y Mark Gustafson, ya que la mayoría se quedó hasta el final y fueron de las expresiones de asombro como el «aaah» y «uuuhhh» al «nooooo» y «siiii».
Aunque la función iniciaría a las 18:00 horas, fue hasta unos minutos antes que dejaron ingresar a la gente y, hasta que se acomodó a todos los asistentes, comenzaron con la primera, segunda y tercera llamada. Pinocho, de Guillermo del Toro, inició a las 19:00 horas. Bajo el cielo nublado, y con el frío de la temporada, la mayoría de las personas que acudieron fueron abrigadas y tomando agua o refresco. Algunas compraron palomitas de diez pesos, o manzanas con chamoy de $25.
Hasta ahora no hay reporte de asistencia oficial, pero fueron dispuestas alrededor de mil 500 sillas antes de las 17:00 horas, y quitaron unas 350 poco antes de las 18:00 horas. Tampoco hay cifra oficial de la verbena navideña.