Ayer, Sábado Santo, Día del Gran Silencio como se le llamaba en los primeros siglos del cristianismo, día en el que Cristo se encontraba muerto y aguardaba en su sepulcro, el momento de la resurrección, la Iglesia permaneció en silencio, triste por la muerte de Jesús que entregó su vida en pago por los pecados de su pueblo.
En el tercer día de la fiesta cristiana del Triduo Pascual, la liturgia católica conmemoró la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Esta Semana Santa, como el año pasado, ha estado marcada por las restricciones a causa de la pandemia del coronavirus que afecta a todo el mundo; aun así, se vivió una de las grandes celebraciones del cristianismo, tras recordar el Viernes Santo, la muerte de Jesús en la cruz y el sábado se le conmemoró en el sepulcro y su descenso al abismo.
YA NO ES DE GLORIA. De acuerdo a consultas hechas, antiguamente se le denominaba “Sábado de Gloria”, pero tras una reforma, se le dejó solamente Sábado Santo, día en que se rememora especialmente a María tras la pérdida de su hijo, de ahí que el día es de dolor y tristeza, destinado al silencio, luto y reflexión, así como lo hicieron en el sepulcro María y los discípulos.
AÑO EXCEPCIONAL. En Aguascalientes fueron varios los templos en los que se tuvieron eventos de representación de la liturgia, pero en la mayoría hubo silencio total, velando junto al sepulcro. El Sagrario se dejó abierto y vacío, el altar despojado y como siempre, no se administró ningún sacramento, a excepción de la unción de enfermos y la confesión.
Si bien este año la Semana Santa fue distinta por la pandemia, se conservó la tradición de que en las iglesias se realizara un ritual antes de la media noche, con la bendición del fuego, la lectura de siete relatos del Antiguo Testamento referentes a la salvación de Dios, y también fueron leídos textos del Nuevo Testamento.