Es sumamente difícil para las maestras y los maestros enseñar y que los alumnos aprendan contenidos del programa en medio de marcadas contradicciones que a diario observan y escuchan de personas de la más alta investidura. También está demostrado que con el ejemplo se enseña y se aprende mejor, pero si estos ejemplos que los alumnos observan y escuchan son de contradicciones, de desprecio, de rencores, de odio, de venganzas, de divisiones y de mentiras; entonces, los alumnos aprenderán a despreciar, odiar, dividir y mentir.

Lo anterior viene a colación porque, mientras las maestras y los maestros están tratando de enseñar y de convencer a los alumnos que la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos es la máxima ley que rige la vida de los mexicanos y que debe observarse y respetarse, el Presidente de la República (quien juró respetar y hacer respetar la Constitución) frecuentemente viola leyes constitucionales; porque dice que “él está por encima de la ley”. Los mexicanos hemos aprendido, porque es lo correcto, que nadie puede estar por encima de la ley, pero el Presidente dice que él sí. Ante este orden de cosas, ante estas discrepancias, ¿qué pasa con los alumnos que están en formación? Pues, estudian, viven y se forman en medio de la incertidumbre; y luego nos quejamos de que sus aprendizajes son muy bajos y contradictorios.

Las maestras y los maestros hacen esfuerzos para que los alumnos aprendan y entiendan que el Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, con el fin de garantizar una vida democrática entre los mexicanos; sin embargo, el Presidente de la República tiene bajo su control al Poder Legislativo y pretende nulificar al Poder Judicial para convertirse en la única persona que dicte leyes, ejecute estas leyes y que imparta justicia. ¿Esta es la “democracia” que las maestras y los maestros deben enseñar a los estudiantes?

La mayor crítica que el Presidente de la República hace a los gobiernos pasados es en relación con la corrupción; pero no hay una sola persona en la cárcel pagando los delitos por corrupción, sólo hay palabras y más palabras; y, en cambio, el actual gobierno incurre en una serie de corrupciones como en el caso de la Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) donde hubo miles de millones de pesos de desfalco, así como miles de millones de contratos discrecionales a familiares, amigos y compadres, en diversas obras federales y no pasa nada porque el propio Gobierno los solapa. En este contexto de cosas, ¿las maestras y los maestros cómo pueden enseñar y convencer a los estudiantes sobre el significado de la palabra honestidad y claridad en la rendición de cuentas?

El Presidente de la República se comprometió a brindar a los mexicanos la mejor salud que no tiene ningún país del mundo; sin embargo, la realidad dice que millones de mexicanos no son atendidos en los hospitales públicos por falta de médicos, de equipos y por falta de medicina. ¿Cómo convencer a los alumnos que el Presidente de la República no miente, no engaña, cuando ellos mismos son testigos de las enormes carencias que hay en la atención de la salud entre sus familiares, amigos y conocidos?

El Presidente de la República dice que en las escuelas se brinda una educación de alta calidad; pero en los exámenes nacionales e internacionales reprueban masivamente los alumnos. ¿Cómo creer al Presidente de la República de lo que dice cuando la realidad demuestra lo contrario? Por todo lo anterior, es sumamente difícil que las maestras y los maestros enseñen cuestiones fundamentales a los alumnos cuando la máxima autoridad dice y hace lo contrario a la realidad. ¿La próxima administración continuará con estas mismas contradicciones?