Por FRANCISCO VARGAS M.

El novillero lagunero Arturo Gilio, tuvo una intensa preparación en el campo bravo durante el pasado mes de febrero; prueba de ello en tres días lidió 10 toros en diferentes dehesas.
La actividad la comenzó el pasado miércoles 24 de febrero en la ganadería de Juan del Hoyo, donde tuvo la oportunidad de lidiar y pasaportar dos toros de la dehesa de Montecristo, destacando por su bravura y gran calidad el segundo de ellos, cualidades que aprovechó Gilio al máximo, derrochando torería, estructurando una faena por ambos lados de gran clase y calado, misma que disfrutó el joven torero como los asistentes, con series largas y templadas, rematadas con elegancia, creatividad y variedad.
Al día siguiente, el jueves 25 estuvo en la ganadería de Montecristo, donde se probaron 10 novillos para sementales. Esa tarde compartió labores de campo con el queretano Juan Pedro Llaguno, sosteniendo un interesante mano a mano que resultó muy emocionante por la entrega y valor de ambos jóvenes toreros.
El viernes 26 de febrero, Arturo se trasladó a la ganadería de Los Encinos, donde se enfrentó a tres de los nueve novillos que se lidiaron, con los cuales se acopló a las características de cada novillo, mostrando una vez más que tarde a tarde va afianzando su personal manera de sentir, interpretar y hacer el toreo, como también afinar su técnica. Esa tarde compartió el tentadero con los matadores de toros Fermín Spínola y Diego Sánchez; confirmando una vez más que: “La grandeza del toreo es la bella creación del arte, donde se pone en juego la existencia de la vida sobre la muerte. (pacovargas_@hotmail.com <mailto:pacovargas_@hotmail.com>)