De acuerdo a información del INEGI, en el primer semestre de 2019 se comercializaron en México 638 mil 597 automóviles nuevos; la Condusef dio a conocer que el leasing o arrendamiento financiero se ha vuelto popular para adquirir un vehículo, mediante el pago de una renta mensual, durante un plazo determinado. Las partes fijan desde un principio gastos como el seguro, la investigación del crédito, las comisiones, placas y tenencia.
Ignacio Villanueva Chávez, titular de la unidad de atención al usuario de la Condusef, señaló que al término del contrato, el que adquiere el auto a renta tiene la opción de comprarlo pagando un precio predeterminado, y su cálculo se obtiene de la diferencia entre el precio original pagado por el arrendador más los intereses, gastos y las cantidades abonadas por el arrendatario.
“Si el arrendatario no ejerce la opción de comprar el vehículo, deberá devolverlo a quien se lo rentó, o si lo determinan ambas partes, renovar un contrato, ya sea para ampliar el plazo por la misma unidad, hacerlo con una renta más baja o por un automóvil nuevo”.
Este tipo de financiamiento puede ser más cómodo para personas con actividades empresariales o profesionales, así como para empresas cuyo objetivo principal sea reducir su carga fiscal, ya que también pueden ser deducibles de impuestos.
Antes de acudir a una agencia y optar por el leasing, el interesado debe preguntarse lo siguiente: ¿Desea estrenar un auto constantemente? ¿Puede y está en la disposición de pagar una suma de dinero mensualmente?, porque es una renta. ¿Maneja poco y sólo distancias cortas? ¿Cuida físicamente los coches?
“Si se respondió que sí a la mayoría de las preguntas anteriores, entonces el leasing puede ser una opción para la persona interesada. En este arrendamiento los seguros de daños y de vida pueden ser financiados o pagados de contado en tanto que dure el crédito”.