CDMX.- Para Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, hay un “cáncer vicioso” que se está diseminando en su población y es urgente extirpar: el K-Pop.
Es por ello que el dictador estableció desde diciembre pasado medidas para combatir la creciente influencia cultural de Corea del Sur en su país, que considera ha esparcido una corriente “antisocialista” en los jóvenes y corrompe su “atuendo, peinado, discurso y comportamiento”.
Acorde a documentos extraídos de contrabando por el sitio web Daily NK de Seúl, con información del poder legislativo de Norcorea, se aprobaron castigos más severos para quienes disfruten o difundan materiales de entretenimiento surcoreano.
Quien sea sorprendido viendo o en posesión de materiales como música, videos, filmes o series de la nación vecina, podría enfrentar de cinco a 15 años en campos de trabajo.
Aquellos que canten, hablen o escriban con un estilo surcoreano podrían recibir una sentencia de dos años de trabajo forzado. Mientras que los contrabandistas llegarían a ser condenados incluso a la pena de muerte.
Además, desde febrero se ordenó a todas las provincias y ciudades que acabaran sin piedad con las tendencias capitalistas y, en abril, se advirtió a la ciudadanía de un serio cambio que tomaría lugar en la ideología y estado mental juvenil.
Esta campaña de cancelación impulsada por Kim Jong-un pretende evitar que la República Popular Democrática de Corea “se desmorone como una pared húmeda”, según el New York Times, quien difundió la noticia ayer. (Staff/Agencia Reforma)