Yanireth Israde
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Gobierno federal presumió por todo lo alto la apertura del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y los recintos que aloja, como el Museo del Mamut, pero no les ha pagado a los arqueólogos que excavaron los vestigios paleontológicos allí expuestos.
Una treintena de investigadores contratados por el INAH para el Proyecto de Salvamento Arqueológico en el Nuevo Aeropuerto de Santa Lucía, denuncian que les adeudan su remuneración, en la mayoría de los casos, desde la segunda quincena de marzo.
Los trabajadores conforman un equipo de salvamento que en su momento de mayor actividad reunió a 55 arqueólogos. Sólo uno de base –el director del proyecto– y el resto contratado como prestador de servicios, detalla en entrevista Alejandro López Jiménez, quien fungió como encargado del área de restauración de vestigios paleontológicos.
Este grupo, que durante su estancia laboral en el AIFA enfrentó el retraso recurrente en sus pagos, recuperó unos 60 mil restos, parte de los cuales se presentan en salas del Museo del Mamut.
En una carta pública, suscrita por 17 de los 30 trabajadores en esta situación, informan que ante la demora en el pago y la falta de respuesta de las autoridades debieron suspender actividades el pasado 28 de mayo.
«La suspensión trajo consigo que no se concluyeran algunas excavaciones en contextos paleontológicos y se interrumpiera abruptamente el inventario de piezas óseas recuperado durante más de dos años de trabajo, entre otras tareas de gabinete. El patrimonio arqueológico y paleontológico, por ende, quedó desprotegido», exponen.
Durante tres meses, relatan en la misiva, han intentado «por la vía diplomática» conseguir que les paguen, pero no han obtenido respuesta del INAH.
Explican que se adeuda una quincena a dos arqueólogos; mes y medio, a 11 arqueólogos, y dos meses y medio, a 17 arqueólogos.
De acuerdo con López Jiménez, las autoridades del INAH atribuyen el retraso a «ajustes» en el convenio firmado con la Secretaría de la Defensa Nacional, institución responsable de financiar las labores de salvamento arqueológico.
A pesar de estas irregularidades, aclaran, los arqueólogos terminaron en tiempo y forma con las actividades asignadas y la entrega de los informes correspondientes.
Ahora, refiere López Jiménez, deben efectuarse labores de «gabinete» relacionadas con el procesamiento de datos y el registro de piezas que integran la colección paleontológica.

Evidencia precariedad
Proyectos como el desarrollado en el AIFA, con un solo especialista de base y la mayoría contratada por esquemas que no garantizan certidumbre laboral ni económica, evidencia el insuficiente número de plazas de investigación en el INAH, advierte Alejandro López Jiménez, quien se desempeñó como encargado del área de restauración de vestigios paleontológicos.
«Esto podría resolverse cambiando los esquemas de contratación y mejorando las condiciones laborales de quienes estamos por contrato», sugiere el especialista.
Recuerda que el ejercicio de la arqueología en México está circunscrito al INAH, institución que se ha caracterizado por su informalidad con el personal contratado.