Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La población vulnerable tiene peor pronóstico al padecer Covid-19; sin embargo, la muerte por coronavirus ha trastocado a todos los grupos de edad y no existe un patrón único de víctimas.
Si bien la mayoría de los fallecidos tenía entre 60 y 69 años, 64 por ciento son hombres; casi la mitad, 45 por ciento, tenía hipertensión y 89 por ciento ha muerto en hospitales; las características varían en los más de 91 mil decesos confirmados por Covid.
Además, las entidades o municipios que reportan la mayor incidencia en comorbilidades, como obesidad, diabetes o hipertensión, no necesariamente están entre las que registran más decesos por el virus.
Por ejemplo, el municipio con más decesos por coronavirus, a nivel nacional, es Puebla, con 2 mil 335, éste ocupa el quinto lugar en México en cuanto a demarcaciones con mayor población, y no se encuentra dentro de los primeros cinco lugares con mayor incidencia de los principales males crónicos.
Incluso, no tener alguna comorbilidad no libra de morir por el virus, ya que a nivel nacional el porcentaje de las defunciones confirmadas que no padecían este tipo de enfermedades es de 26 por ciento.
Mauricio Rodríguez Álvarez, especialista de la Facultad de Medicina y vocero de la Comisión de la UNAM para Covid-19, refirió que no sólo las características de la población, sino su contexto y medidas aplicadas por las autoridades influyen en el comportamiento de la pandemia.
Por ello, dijo, métodos como el semáforo epidemiológico califican distintos aspectos, y hasta en un mismo estado se pueden observar diversos resultados.
“Cada entidad, cada Gobierno estatal tiene las facultades para determinar, aplicar y llevar a cabo las acciones locales que considere convenientes. No hay un componente”, explicó.
Refirió que ni la aplicación masiva de pruebas ha garantizado bajar los niveles de contagios o muertes, por lo que llamó a la población a cumplir con las medidas preventivas para evitar complicaciones.
Rodríguez agregó que otro aspecto a considerar es la movilidad, al señalar que la gente no está identificando “ni siquiera su propia enfermedad en sus casas” y algunos salen a trabajar, al espacio público, fiestas, restaurantes con el nuevo coronavirus, lo que incrementa el riesgo.
En tanto, Roberto Ponce, investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey y responsable técnico de la plataforma www.mexicovid19.mx, refirió que los factores han estado en un constante cambio, a lo que atribuyó que los datos actuales disten de los obtenidos, por ejemplo, a mitad de la contingencia.
Recordó que al 11 de junio, el 37 por ciento de los fallecidos por Covid-19 a nivel nacional tenía diabetes, contra el 39 por ciento actual que se obtiene con datos oficiales; el 42 tenía diagnóstico de hipertensión contra el 46 por ciento de ahora; el 26 por ciento tenía diabetes versus el 39 por ciento; y el 9 por ciento, tabaquismo contra el 8 por ciento actual.
El experto en la modelación y simulación de escenarios, con un doctorado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), añadió que otros factores que influyen son los servicios de salud disponibles por región, la ubicación, la economía, las políticas de salud, los tipos de hospitales, entre otros.
“Eso sí te habla de una política de salud diversa por institución, en el nivel de atención, el número de camas, etcétera. Por ejemplo, a inicios de mes, Chihuahua, por ejemplo, no aparecía con una tendencia a la alza así tan clara, a inicios de mes, Morelos y Michoacán eran los estados que presentaban tendencia a la alza, Michoacán hoy no”, ejemplificó.
“Me llama la atención que Jalisco, Ciudad de México y Nuevo León que, según los datos, se ven estancados, o sea, no suben ni bajan. Los estados más grandes no bajan eso te habla de la movilidad, del dinamismo, del mercado laboral que existe ahí, que no puede parar y es difícil que los casos empiecen a bajar. Hay muchísimas variantes a relacionar”, opinó.