Los crímenes de odio no solo afectan a las víctimas directas, sino también son actos discursivos y pedagógicos de la crueldad que envían un mensaje a toda la sociedad, por lo que deben ser erradicados, afirmó Laurel Miranda Huerta Hernández, defensora de derechos humanos.

En el marco de la inauguración del evento cultural «Prouder», celebrado como parte de las actividades por la Semana del Orgullo LGBTIQ+ en la Casa Terán, la activista lamentó los hechos ocurridos en los últimos meses en Aguascalientes, los cuales son preocupantes.

Al discutir el contexto político y legislativo, señaló la falta de voluntad política como una barrera significativa para avanzar en los derechos LGBT en México. «Hablar de estos temas puede costar simpatía política, especialmente en épocas electorales. Es una realidad que aún legislativamente no hemos podido avanzar en temas prioritarios para la comunidad LGBT.»

Asimismo, abordó la situación internacional y el comparativo con América Latina. Destacó que, aunque México tiene avances legislativos, estos deben ser respaldados por cambios sociales y educativos profundos. «De nada sirve avanzar en el papel si no hay un acompañamiento a nivel social en las calles, en la educación”.

Respecto a la protección y los protocolos en instituciones públicas, señaló las deficiencias en la atención hacia personas intersexuales y asexuales. «Son grupos que a menudo se olvidan en los protocolos y la atención institucional,» indicó, subrayando la importancia de políticas inclusivas y sensibles a la diversidad.

En cuanto a los desafíos futuros, hizo un llamado a la acción colectiva y la solidaridad. «Es crucial organizarnos, correr la voz y asegurar que todas las personas de grupos vulnerados sepan que tienen una red de apoyo. Estamos en un momento crítico donde la protección de los derechos LGBT debe ser una prioridad.»