Marco Arellano
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Después de la tormenta, viene la calma para encarar el tour del adiós.
Sergio Pérez comienza sus últimas nueve carreras en el mundo rosa, el cierre de su etapa vestido con nómex de Racing Point.
La primera de estas fechas de despedida es Mugello, auténtica casa de Ferrari y que debido a la afectación que sufrió el calendario original de la Fórmula Uno a causa de la pandemia por el COVID-19 se unió a la agenda para albergar el Gran Premio de la Toscana.
Una pista que recibe el Moto GP y categorías inferiores, pero que resulta no ser desconocida para el piloto mexicano, aunque ya pasaron ocho años desde la última vez que estuvo ahí.
“Unos test en 2012 fueron la última vez en la que piloté en Mugello, así que no puedo decir que me sea muy familiar”, recordó Pérez.
Checo se refirió de cuando tomó el Sauber C31-Ferrari de Kamui Kobayashi para evaluar las nuevas partes aerodinámicas de ese monoplaza y probar el paquete para el Gran Premio de España que se avecinaba.
En mayo de aquél año, el jalisciense kilometró 118 vueltas y su vuelta más rápida fue de de 1’22″229.
“He visto bastantes vueltas en cámara subjetiva, por supuesto, pero sólo eso no ayuda mucho. Tendremos que ponernos al día en tanto avancemos el fin de semana y va a ser una gran prueba para todos. Es un gran desafío”, señaló el tapatío.
“A veces puedes cometer un error en una curva y eso puede interrumpir tu ritmo, así que se necesita tiempo para aclimatarse. La clave es ser eficiente con el tiempo en pista. Veré muchos vídeos para que me ayuden a ponerme al día”.
Ya sin la incertidumbre sobre su futuro en Racing Point ¿veremos la mejor de Checo para mandar una seña de que se equivocaron en las formas de su salida? ¿Comenzará a llenarle el ojo a Alfa Romeo o a Haas para que le confíen un asiento para 2021?