Claudia Guerrero y Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Con una bolsa inicial de más de 44 mil millones de pesos, el Fondo de Pensiones para el Bienestar (FPB) inició ayer con el pago de jubilaciones «copeteadas» a trabajadores, del sector público y privado, afectados por las reformas de 2007 y 1997.
Del total de los recursos, 24 mil millones de pesos, equivalentes al 59 por ciento, fueron entregados por las Afores y corresponden a cuentas individuales no reclamadas en los últimos 10 años.
El titular de la Unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad social de Hacienda, Héctor Santana, explicó que la integración del Fondo, en un fideicomiso en el Banco de México, fue un proceso «que concluyó de manera exitosa y ordenada».
Sin embargo, la Presidencia informó que aún quedan pendientes de depositar en el Fondo unos 16 mil millones de pesos de las cuentas inactivas que aún se encuentran en manos de las Afores.
El mecanismo también cuenta con financiamiento del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), por 12 mil millones de pesos, y del Infonavit, por unos 6 mil millones de pesos.
Aunque están contemplados para aportar al Fondo, hasta ahora no se registran depósitos por pago de adeudos de entidades públicas al Sistema de Administración Tributaria (SAT) o al ISSSTE.
Tampoco hay aportaciones de las seis empresas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y las tres de la Secretaría de Marina (Semar).
Ayer, durante la conferencia de prensa mañanera del Presidente Andrés Manuel López Obrador, se informó que, en el caso del IMSS, se han recibido 335 solicitudes para cobrar pensiones con complementos. De ese total, fueron autorizados los pagos en 249 casos.
Zoé Robledo, director del IMSS, detalló que, sin la reforma, esos trabajadores hubieran cobrado el 57 por ciento de su salario, pero ahora podrán alcanzar una tasa de reemplazo de hasta el 96 por ciento.
El Presidente aprovechó la conferencia para entregar, en Palacio Nacional, cinco pagos a trabajadores del sector público y privado.