Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El príncipe de Arabia Saudita está visitando Turquía por primera vez desde el asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul… (bbc.com).

Comentario:

Una foto mostrando al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, estrechando la mano del príncipe de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, jefe de estado de hecho de ese país (el rey Salman prácticamente ha dejado todo en manos de su hijo), da testimonio de una reconciliación. Recordemos que Turquía estaba molesta porque los sauditas asesinaron en Estambul, dentro de la embajada saudita, pero aún en territorio turco, al periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi. En ese entonces el presidente Erdogan mencionó que la responsabilidad del asesinato apuntaba a altos mandos de Arabia Saudita. Sin mencionar por nombre al príncipe, aunque dando a entender que él lo había mandado matar. ¿Qué encontró la investigación? ¿Por qué están haciendo las paces?

Repasando la historia, Khashoggi fue un periodista famoso y reconocido en Arabia Saudita. Incluso llegó a convertirse en asesor del gobierno. Pero cuando el príncipe bin Salman comenzó a tomar las riendas del país, se volvió crítico del gobierno y comenzó a escribir en contra del príncipe en medios tan relevantes como el Washington Post. Ya sabemos que a los gobiernos no les gustan los periodistas críticos (¿será un hecho universal? ¿O sólo en México y Arabia Saudita?). Así que corrió el rumor de que el príncipe ordenó que lo detuvieran o que lo silenciaran. El problema es que Khashoggi radicaba en Turquía. Así que seguía escribiendo.

En el relato entra una mujer. ¿Khashoggi seguiría vivo de no haberse enamorado? El periodista se hizo novio de la turca Hatice Cengiz y planearon casarse. Él necesitaba los papeles del divorcio de su anterior pareja y para conseguirlos asistió al consulado saudita. No pensaba regresar a Arabia de ninguna manera. En el consulado le pidieron que volviera días después en lo que se tramitaban los papeles. El día anterior a la nueva cita, arribó un equipo de 15 funcionarios sauditas a Turquía. ¿Sospechoso? ¿Quién puede dudar que el consulado lo delató?

El día que tenía la cita, Khashoggi entró al consulado y ya nunca salió. Las investigaciones apuntan a que un equipo de sauditas lo querían forzar a regresar a Arabia, él luchó, fue inyectado, muerto a causa de la inyección, desmembrado y entregado para ser desechado a un misterioso, hasta el momento, colaborador de los sauditas en Ankara. La fama del periodista hizo que americanos y turcos reclamaran a Arabia Saudita. Hubo juicios tanto en Turquía como en Arabia Saudita. Se condenó a algunos sauditas y se cerró la investigación. El cuerpo no ha aparecido.

Ahora el presidente Erdogan busca comercio, inversiones y asistencia para lidiar con la crisis económica, en tanto que Arabia Saudita busca retomar su liderazgo en la región y Turquía es un aliado importante. Así que ambos están dispuestos a olvidar el asesinato del periodista. Pero el de Khashoggi fue un asesinato simbólico: de un estado contra un periodista incómodo. No debería olvidarse.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com