Por: Sommelier Jorge Martínez

Muy bienvenidos sean, amigas y amigos; qué gusto que me acompañen en este Apuntes del Sommelier. Les envío saludos. En el espacio de hoy comentaré acerca de un buen recurso para alguna reunión casera; empezaré por comentar un poco de estos tan interesantes temas de gastronomía y bebidas.
El artículo de hoy se lo voy a dedicar al Clericot, así es, al famoso Clericot que es conocido en cualquier lugar y que cuando tenemos ganas de refrescarnos, lo pedimos; regularmente nos ofrecen una jarra, ya que es del gusto de toda la familia. El Clericot tiene muchas recetas o formas de prepararse, en algunos países o ciudades lo preparan de manera diferente, la pregunta en este caso sería: ¿Es válido utilizar vino para hacer Clericot? En lo personal, creo que es muy válido, siempre y cuando se utilice el vino indicado, ya que debemos considerar que los buenos vinos se deben de beber de manera óptima en temperatura, sin mezclarse y con platillos adecuados; pero en el caso del Clericot, deberemos utilizar vinos muy simples, son vinos que no cumplen con la calidad de un vino equilibrado y por esta razón entonces es válido hacerlo con vinos simples, inclusive vienen en envases de tetrapack o en galones de vidrio con tapa rosca; son vinos para coctelería que al ser mezclados con frutas y otros ingredientes deforman su sabor, entonces no es necesario un vino de calidad y sí es viable un vino común.
Así es que sin miedo vamos a preparar un Clericot. Hoy les tengo una receta un poco común, pero también conocida, ya que se los voy a proponer con vino rosado; en el caso del vino rosado también podrán encontrar botellas económicas en los autoservicios, asimismo, que sean vinos comunes y no finos, para que nos resulten agradables al bolsillo. Muy bien, entonces voy a mencionar los ingredientes, posterior a esto, la manera de prepararlo y con qué lo podemos acompañar para este calorcito que nos invade. Los ingredientes son una botella de vino rosado de 750 ml (económica), una botella de agua mineral de 600 ml, una botella de soda de Ginger de 600 ml y las frutas pueden variar a su elección, pero les recomiendo las siguientes: kiwi, mango, fresas, zarzamoras, durazno y uvas blancas.
El procedimiento consiste en picar las frutas en cubos de tamaño mediano, de tal manera que puedan aportar bien su sabor al Clericot al hacer contacto con el vino. De acuerdo, una vez picadas todas las frutas, vamos a buscar una jarra grande, de al menos una capacidad de tres litros, por el espacio que ocupan las frutas. Bien, entonces vaciamos en la jarra todo el vino rosado, la mitad de la botella de agua mineral, la mitad de la botella de refresco de Ginger, y posterior a esto, la fruta que ustedes consideren necesario para que no este súper cargado de fruta, pero tampoco limitado, porque ocupamos fruta para que aporte su sabor, y éste será trabajo del vino, extraerá a las frutas sus aromas y sabores y los dejará en la jarra de Clericot. Hay que dejarla reposar en el refrigerador durante una hora para que se incorporen bien todos los ingredientes, pasado ese tiempo la probamos y evaluamos si es necesario agregar azúcar o jarabe natural. Les quiero recomendar que utilicen la menor cantidad de azúcar posible, ya que ésta opacaría el sabor del vino; una vez terminada a su gusto, está lista para compartirla con la familia; ojalá sea de su agrado esta receta. Ahora voy a comentar qué entradas o botanas son buena opción para este Clericot.
Muy bien, como tenemos mucho sabor frutal emplearemos opciones frescas para acompañar. ¿Qué les parece si preparamos algunas salchichas de sabor ahumado, quesos ligeros en galletas de grano o cereal y unos rollitos de jamón de pierna? Procuren no utilizar salsas, será muy interesante así al natural; tanto las carnes como los quesos y las galletas ya traen un sabor bien definido y la magia sucede cuando damos el trago al delicioso Clericot y disfrutamos de esta refrescante bebida con unas ricas botanas. Organicen algunas más en casa, ustedes mismos propongan botanas diferentes, eso enriquecerá mucho sus sentidos y por tal motivo, las ganas de hacer más continuamente estas delicias.
El Clericot es también una muy buena opción para ofrecer en eventos como bienvenida; cuando tengan un evento donde quieran recibir a sus invitados con algo fresco, ésta es una buena oportunidad. Por mencionar un ejemplo: podríamos citar una boda, bautizo o algún evento similar; si el evento es en algún jardín o al aire libre será excelente, ya que en días soleados los comensales tienen mucho antojo de llegar a beber algo fresco, más aún si reciben la sorpresa de encontrar colorido dentro de la bebida; en un vaso o copa lucidora, las frutas pueden cambiar a las de la receta anterior, lo importante es proponer algo innovador.
Ojalá que les puedan servir estos ejemplos y los disfruten, el mensaje es muy básico: se pueden beber vinos con frutas y lograr diferentes cocteles; como también otra buena opción es ofrecer vinos a los comensales y poner canastos o platos de frutas que den frescura a los invitados. Los dejo, un saludo y nos vemos en el próximo Apuntes del Sommelier, pronto comenzaré con artículos relacionados a alta gastronomía mexicana, no se los pierdan, tendré bebidas interesantes para hacer esos maridajes. ¡¡Salud y buen provecho!!

¡Participa con tu opinión!