La Noticia:

Stew, un joven de 35 años que vive en el estado de Montana, Estados Unidos, comenzó a disfrutar del mundo de las apuestas cuando bajó la aplicación Kalshi en su teléfono hace un año y medio… (bbc.com).

Comentario:

Cualquiera que haya sintonizado un evento deportivo en la televisión ha podido darse cuenta de la cantidad de plataformas de apuestas que existen. Supondremos que todas tienen clientes, clientes cautivos y ganancias millonarias. Por más que apostar pueda considerarse un vicio, las apuestas son legales. Existen aplicaciones de apuestas que se salen de lo normal, como Kalshi de la noticia. ¿Qué hacen de diferente esta aplicación y otras similares? ¿Se debería limitar el mundo de las apuestas?

Parece que lo más popular es apostar en eventos deportivos. Por ejemplo, las apuestas para que España (el principal favorito) se corone en el Mundial de FIFA 2026, están en promedio de 5.5 (significando que por cada peso apostado se recibirían cinco pesos y medio si efectivamente gana España el torneo, o una probabilidad de 18.2% de triunfo). Inglaterra está en segundo lugar con 6.5 (probabilidad 15.4%) y en tercero Argentina, Francia y Brasil con 9.0 (probabilidad de 11.1%). Por curiosidad México está en 67.0 (1.5% de probabilidad).

Al parecer, las apuestas se han sofisticado. La aplicación Kalshi permite apostar sobre eventos futuros. Lo más reciente es la fecha en que Irán va a cerrar efectivamente el Estrecho de Ormuz. Política, guerra y, lo peor de todo, asesinatos. Stew, el joven mencionado arriba, hizo un recorrido por pizzerías alrededor del Pentágono y detectó un incremento inusual en pedidos días antes del ataque de Estados Unidos a Irán. Esto lo llevó a apostar por la pronta muerte de Alí Jamenei. Le resultó en ganancias.

Ahora bien, la ley de Estados Unidos prohíbe las apuestas sobre la muerte de personas, lo cual se entiende perfectamente. El punto es que Kalshi, y las otras aplicaciones similares, sacan la vuelta manejando tales eventos como pronósticos financieros. Las bolsas del mundo permiten invertir en contratos a futuros. De hecho, días antes de la invasión a Irán, muchos contratos a futuros sobre el precio del petróleo cambiaron de manos. Si alguien sabía de los planes de Trump de ataque, “invirtió” (o “apostó”) a que el precio del crudo aumentaría e hizo buenas ganancias. Difícil saber si Trump (quien mueve hilos en el mundo) está involucrado en tales negocios. El caso es que las apuestas se pueden disfrazar de “inversiones” y se saca la vuelta a la reglamentación. En México, ¿se podrá apostar a que Trump acabe con los carteles?

Las apuestas, disfrazadas o no, se han vuelto macabras. ¿Qué impide a alguien apostar a la fecha de la muerte de Donald Trump y luego contratar a un francotirador para que se dé efectivamente el hecho? Y ya de por sí, las apuestas arruinan el patrimonio de muchas familias.

Aunque las cifras pueden variar según el país y la fuente, se estima que entre el 1% y el 3% de la población adulta mundial presenta problemas de adicción al juego o apuestas. En México, estudios recientes señalan que aproximadamente el 2% de la población adulta (alrededor de 1.8 millones de personas) podría estar afectada por esta problemática, lo que representa un riesgo importante para la salud mental y social. Es importante considerar que la accesibilidad a aplicaciones y plataformas digitales ha incrementado el número de casos en los últimos años.

Hace años, sólo quienes iban a Las Vegas (y se requería cierta base económica para ir allá) podían apostar, jugar ruleta, meter monedas a las maquinitas, etc. Hoy en día, un albañil puede poner su raya a favor de las chivas. Perder y pedir prestado para completar la semana. O ganar y tomarse unas cervezas para celebrar.

Ciertamente debe existir libertad para quienes deseen “divertirse” un rato en las aplicaciones de apuestas del celular, pero deberían existir campañas para educar acerca de las leyes de probabilidades. En vez de quitar matemáticas de las escuelas, el estudio de la estadística debería iniciar en la infancia.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com