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Agencia Reforma

Cd. de México, México.-La necesidad resultó la mejor «maestra» en cuestión ambiental. Salvo la lluvia, Singapur no tiene reservas de agua potable. De hecho, la mayor parte de su suministro lo tiene que traer por tubería de la vecina Malasia.

Justo este déficit ha hecho que esta ciudad-Estado lleve décadas invirtiendo en aprovechamiento, limpieza y almacenaje del agua.

De entrada, un drenaje pluvial y 17 lagos artificiales son una red que aprovecha cada gota que cae del cielo.

Después, está el sistema NewWater, un complejo de saneamiento de alto volumen en el que trata el agua para uso humano o secundario, como riego o actividades industriales. El lugar también es un centro de educación ambiental para estudiantes.

Se dice que no tiene comparativo internacional, pues cubre un tercio de la demanda del país y en 2060 se espera que la cobertura llegue a la mitad.

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