Mayolo López
Agencia Reforma

ROSARIO, Sinaloa.- De inauguración en inauguración, el ritmo frenético del Presidente Andrés Manuel López Obrador deja un pueblo fantasma que se resiste a ser ocupado por pobladores indómitos.
El agitado cierre del año también lo resiente el propio Mandatario: la mañanera en Palacio Nacional, el traslado a Mazatlán y un vuelo en helicóptero pegan en su semblante. Despeinado, con un par de mechones sueltos, pasadas las 13:00, luce cansado.
Después del trajín en el sureste, López Obrador aprieta el paso y oprime el botón-obturador de las compuertas que permitirán el embalse de la presa Santa María.
Pasaron varios años antes de que el pueblo diese su brazo a torcer y aceptara ser desplazado para permitir la terminación de la obra.
El Gobernador anfitrión, el morenista Rubén Rocha Moya, da cuenta de que fue necesario llevar al nuevo pueblo la parroquia y el cementerio. Pero la comunidad de Nueva Santa María luce desolada: ni un alma camina por las polvorientas calles de ese pueblo fantasma.
«Nueva Santa María ya está: muy dignas casas… Hasta nos llevamos la iglesia con la forma y las condiciones que ellos pusieron. Nos llevamos el panteón y todos los restos de los familiares están allá. Está con las condiciones que pidieron, se les ha tratado con un sentido humano y están contentos. Los estamos atendiendo como se debe», alega Rocha Moya.
Sobre un camino de terracería, a unos 25 minutos de la presa, la iglesia y el camposanto se divisan rodeadas de calles desiertas. Que tampoco se diga que el pueblo atestiguó la ceremonia de inauguración de la presa, porque fue un evento con apenas un puñado de invitados.
Por si las dudas, el Presidente llega a la presa en helicóptero. Los guías que conducen por la terracería señalan puntos específicos para recordar que los narcos han «echado bala allí».
Total que, en el ajetreo, López Obrador se jacta de que la 4T también ha derramado sus beneficios a los «de arriba». El tabasqueño también repudia los «mitos y mentiras» que se esparcieron cuando se decía que los salarios mínimos no debían aumentar porque provocaban la inflación.
«¿Dónde está el aumento a la inflación? Puros mitos y mentiras. Se usaban para mantener una política antipopular y entreguista», repone.
«Ya entendieron muchos lo que significaba el lema de que, ‘por el bien de todos, primero los pobres’. Luego les decía ‘arriba los de abajo’, que no significa ‘abajo los de arriba’, sino abajo los privilegios.
«Ya me entendieron, porque qué creen: ahora les está yendo muy bien a los de arriba, a todos. Ahora las empresas, los bancos, tienen utilidades récord en México. En este Gobierno le va bien al pobre, al que invierte, al empresario, a todos», presume.
En el frenesí de su cierre de año, marcado por la entrega de obras de infraestructura, el Mandatario oprimen el botón de obturador de compuertas para permitir el embalse de la presa, con una inversión de 10 mil millones de pesos, y que beneficiará a unos dos mil 550 productores del sur de la entidad en una superficie de riego que abarcará 24 mil 250 hectáreas.
Pero aún hacen falta los módulos de riego. El sino del Gobierno: las obras inconclusas…