Víctor Hugo Granados Zapata

Han pasado más de dos años desde que la Secretaría de Educación Pública decidió implementar el programa de “Aprende en Casa”, atendiendo a una emergencia sanitaria sin precedentes y con un sistema educativo que cuenta cada día con más carencias. Esta decisión fue controversial por dos razones, la primera es que no se contaba con la evidencia suficiente para construir algún parámetro que permitiera determinar si el programa iba a funcionar o no; y segundo, la gran apuesta de este programa era la transmisión de las clases a través de la televisión abierta, sin contemplar las carencias pedagógicas que traería consigo (no es lo mismo una clase presencial, con un docente que esté apoyando a las y los alumnos, a ver de forma autodidacta sesiones en la televisión). Ambas inquietudes fueron ignoradas con el paso del tiempo, extendieron lo más que pudieron el “Aprende en Casa” pensando que esta sería la estrategia brillante que podría incluso reducir la brecha educativa, por ello a inicios del ciclo escolar 2020-2021, el entonces secretario de Educación Esteban Moctezuma (actualmente embajador de México en Estados Unidos) anunció la firma de un convenio con las cuatro televisoras más grandes del país (Televisa, Tv Azteca, Milenio e Imagen) por un total de 450 millones de pesos, lo anterior con la finalidad de garantizar una cobertura educativa en todo el país y que ningún estudiante se quedara sin clases.

A mediados de febrero de 2021, sale Esteban Moctezuma de la SEP (casi corriendo al parecer) y entra Delfina Gómez (actual titular de dicha dependencia) y con ello el INEGI publicó el reporte de Ecovid Ed, en el que se podía apreciar cómo falló rotundamente el Gobierno Federal en materia educativa. La primera (y desastrosa) cifra que mostró fue de abandono escolar, 5.2 millones de alumnas y alumnos abandonaron sus estudios, algo que hoy en día tiene sin cuidado al Gobierno Federal; sin embargo, para el ciclo escolar 2020-2021, solamente el 6.7% de los estudiantes de primaria, 1.8% de secundaria y el 0.2% educación media utilizaron la televisión para tomar sus clases; en contraste con el uso de celulares, donde el 70.2% de las y los alumnos de primaria, 68.5% de secundaria y el 53.3% de educación media lo utilizaban para tomar sus clases (Ecovid ED, 2021). Estos datos son contundentes para demostrar que la política educativa durante la pandemia fue un rotundo fracaso.

La apuesta de la SEP, como señalamos en un inicio, fue que las y los estudiantes iban a tener un mayor aprovechamiento mediante el uso de la televisión, sin realizar algún tipo de encuesta o levantamiento de información previo. Se entiende que en un inicio se llevara a cabo dicho programa (finalizando el ciclo 2019-2020), no tenía suficiente información sobre el COVID-19, el número de contagios comenzó a elevarse de una forma alarmante y había una crisis de gestión en los tres niveles de gobierno. Sin embargo, este error se fue prolongando y fue la decisión más cómoda del Gobierno Federal, evadiendo su responsabilidad de monitorear al sistema educativo con parámetros objetivos. El gasto irresponsable en este programa y su falta de diseño fueron determinantes para conducir al “Aprende en Casa” al fracaso, pero quienes perdieron en mayor medida fueron las y los estudiantes, quienes tuvieron que abandonar sus estudios y aquellos que decidieron continuar, tuvieron una educación deficiente ¿Cuándo van a tomar en serio al sector educativo?

Estamos regresando a la normalidad y la modalidad presencial se ha implementado desde mediados de abril de este año, pasaron dos años completos para regresar a las aulas y la SEP sigue sin realizar evaluaciones diagnósticas sobre el estado en el que se encuentran las escuelas y mucho menos se preocupan por los problemas de rendimiento académico y socio emocionales que trajo consigo la pandemia en todas y todos los alumnos. Siguen prolongando la improvisación y esto va a traer consigo efectos negativos en las próximas generaciones. Todos podemos cometer errores, pero es nuestra responsabilidad asumir las consecuencias y trabajar para enmendar los daños que ocasionamos, pero lo que hizo el Gobierno Federal en materia educativa fue totalmente responsable, el dispendio de recursos públicos y la indiferencia lo único que demuestran es que la educación pública no es importante para la 4T.