Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Autoridades australianas colaboran con funcionarios mexicanos para facilitar la investigación y la repatriación de los cuerpos de dos surfistas asesinados en Baja California a finales de abril pasado, informó ayer Rachel Moseley, Embajadora de ese país en México.
A través de su cuenta de X (antes Twitter), la diplomática lamentó la muerte de sus compatriotas, los hermanos Callum y Jake Robinson, así como del estadounidense Jack Carter Rhoad, en el municipio de Ensenada.
«La Embajada, la Policía Federal Australiana y el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio están brindando todo el apoyo posible, incluyendo su viaje de regreso a casa», expresó.
«Seguimos trabajando con México en la investigación y agradecemos a las autoridades su estrecha cooperación en este momento tan difícil».
Los hermanos Robinson, originarios de Perth, Australia, y su amigo estadounidense desaparecieron el 27 de abril y el pasado 3 de mayo sus cuerpos fueron encontrados en un pozo en Punta San José, al sur de Ensenada.
La Fiscal General de Baja California, María Elena Andrade, informó el domingo que las víctimas, quienes viajaron desde California, Estados Unidos, recibieron disparos en el cráneo por haberse resistido al robo de las llantas de su camioneta en un paraje despoblado.

Hecho fortuito
Las investigaciones iniciales apuntan a que lo que acabó con sus vidas fue consecuencia de un hecho fortuito como el paso de una camioneta llena de gente malintencionada, de acuerdo con un reporte de la agencia AP.
Según la hipótesis preliminar, Jake, Callum y Jack habían hecho una parada para surfear en Punta San José, a unos 80 kilómetros al sur de Ensenada. Allí fueron atacados el 28 o 29 de abril.
En cuanto la Policía llegó a su último campamento conocido quedó claro que algo había salido mal.
Había manchas de sangre y huellas de arrastre «como de bultos pesados», lo que hizo sospechar de un ataque, según declaró la Fiscalía estatal María Elena Andrade Ramírez, en un intento de reconstruir la escena.
Andrade Ramírez que los investigadores presumen que los asesinos pasaron por el lugar y al ver la camioneta de los extranjeros quisieron robarle las llantas y otras piezas. «No fue un ataque en su calidad de turistas. Seguramente desconocían la nacionalidad de las víctimas», agregó.