Dulce Soto
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Con medio millón de contagios de Covid-19 en México, médicos que atienden a pacientes en situación crítica llaman a las familias a protegerse y contribuir a contener la pandemia.
Jesús Alejandre, neumólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), tiene 61 años y ya estaba jubilado cuando inició la pandemia. Regresó a trabajar como voluntario y ahí continúa, porque, advierte, la epidemia no ha cedido.
Señala que ha habido días en que en el instituto había 96 pacientes en ventilación mecánica y 156 casos de Covid-19 internados.
“Ahorita son familias las que tienen el problema, antes eran nada más casos aislados”, comenta.
La población, remarca, debe tener claro que el riesgo no ha pasado.
Para el médico, dos factores han impedido que la epidemia se controle: no hacer obligatorio el uso de cubrebocas y escatimar recursos para atender este problema de salud.
“Si hace meses hubiéramos puesto lo del cubrebocas, a lo mejor ya hubiéramos pasado a otra etapa. Sí hace falta que nuestras autoridades de salud pongan énfasis en ello. Mi pregunta para ellas sería: ¿Cuánto cuesta una vida? ¿Qué precio le ponemos. La vida no tiene precio. Entonces, no podemos estar escatimando”, indica.
Urgen otras acciones de control, insiste, porque el equipo de salud que atiende a personas con Covid-19 ya está cansado.
“Ya los veo tristes, cansados, porque están haciendo guardias muy pesadas. No está capacitado el humano para tener tantas horas de trabajo exhaustivo y nada de descanso. Pero me atrevo a decir que de lo mejor que tiene México es el equipo de salud, porque los veo agobiados, pero con muchas ganas. El empeño no han bajado”, destaca.
Por separado, Gabriela Saraí Larios, urgencióloga del IMSS, llama a las familias a no bajar la guardia.
“En el hospital, las historias tan tristes. Es terrible. Me tocó intubar a una familia entera: a la madre, al hijo, ver morir al esposo. Son historias muy tristes”, lamenta.
A la especialista, que atiende a pacientes en el Centro de Atención Temporal Autódromo Hermanos Rodríguez, le desilusiona que las personas salgan a la calle sin protección.
Como muchos integrantes del personal de salud, vive extrañando a su familia, a la que no ha podido visitar en estos cinco meses.
Cuenta que es una celebración cada alta médica de las personas que logran vencer la enfermedad Covid-19.
“He visto de todo, desde pacientes leves, graves, muy graves. Todos los desenlaces, desde el paciente que se va a casa hasta el paciente que fallece”, señala en entrevista.
Todos los domingos, cuando se dan las altas médicas en el Autódromo, comenta, ve una luz al final del túnel.
“Lo más destacable son los domingos por la tarde, el reencuentro entre los pacientes que se van, que hemos visto cómo han sufrido, y su familia, después de tres semanas, dos semanas, 10 días. De verdad que es increíble”, comparte.