Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Desde el primer mes de la gestión de Enrique Peña Nieto, en Michoacán se fraguó crear a las autodefensas para hacer frente a Los Caballeros Templarios.
Autoridades de Tepalcatepec afirmaron que en diciembre de 2012 los hermanos Uriel Farías, “El Paisa” (ex Edil de ese municipio), y Juan José Farías, “El Abuelo” citaron en el Salón Plaza a militares y elementos de la Policía Federal para hacerles saber que iban a organizar a los ciudadanos para alzarse en armas.
La entonces Procuraduría General de la República (PGR) investigaba desde 2006 a “El Abuelo” por su supuesta operación para la distribución y traslado de cocaína y metanfetaminas para el Cártel del Milenio.
Además se le atribuían ejecuciones de policías de Apatzingán y de mandos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado.
Las autodefensas surgieron en febrero de 2013 en Tepalcatepec y se replicaron en La Ruana, en Buenavista, Apatzingán y después en casi todos los municipios del estado.
Ante la problemática y una alza en la violencia en Michoacán, desde la Presidencia fue enviado en febrero de 2014 Alfredo Castillo -hombre de confianza de Peña Nieto- para intentar calmar los ánimos de las empoderadas autodefensas, a quienes ya se les había metido Los Viagras.
Castillo, ex Procurador General de Justicia en el Estado de México con Peña, fue nombrado Comisionado Federal para la Seguridad en Michoacán y se reunió con “El Abuelo” en Tepalcatepec, en un primer acercamiento con el cerebro de las autodefensas.
El enviado federal avaló la Fuerza Rural de Michoacán, que uniformó y dio armas propios y extraños, incluidos “templarios perdonados” y Viagras.
Esa medida provocó incluso enfrentamientos hasta entre grupos de la misma “corporación”, que desapareció en 2016.
A más de ocho años del surgimiento de las autodefensas, ahora limoneros y aguacateros extorsionados por los grupos criminales han optado por defenderse de la misma forma.