Ana Gabriela Rezc
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Ante la pandemia del Covid-19, el pensamiento científico, sin dejar de lado la creatividad, debe priorizarse en las escuelas, señalaron expertos durante el evento “La educación del futuro y los retos post-cuarentena”, organizado por la Embajada de Dinamarca.

Cuando las clases vuelvan a ser presenciales, se deben generar con los estudiantes ambientes de aprendizaje basados en resolución de problemas, explicó Aurora Saavedra, directora general de Materiales Educativos de la SEP.

“Estos ambientes de aprendizaje van a ser los que nos permitan también generar una empatía con respecto a aquellos alumnos, aquellos sectores que no hayan tenido acceso a este aprendizaje, porque sabemos que lo que vamos a encontrar son brechas (de conocimiento) más altas”, precisó durante su intervención.

A través de la educación STEM (acrónimo de los términos en inglés ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), añadió Saavedra, se pueden desarrollar estas soluciones creativas y nuevas formas de pensamiento.

Francesc Pedró, director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC), enfatizó en que el abordaje científico, llamado comúnmente pensamiento computacional, no deja de lado al pensamiento creativo.

“Lo que denominábamos en primera instancia STEM, más recientemente se le ha añadido la A (STEAM), como un recordatorio de que las artes y humanidades ayudan a cualquier profesional a darle sentido a su trabajo, a su propia existencia y cómo se relaciona con el medio ambiente y el entorno”.

Rosan Bosch, fundadora y directora creativa de Rosan Bosch Studio, destacó que es necesario enfocarse en crear las condiciones idóneas para que los estudiantes puedan potenciar su desarrollo.

“El entorno físico tiene impacto en cómo socializamos, y a través de ciertos espacios se facilita el aprendizaje”.

Por ello, instó a las escuelas a transicionar hacia paisajes de aprendizaje, a través de entornos que le hablen distinto a los alumnos y les permitan entrenar su mente para ser flexibles.

“Para aprender y utilizar estos conocimientos en distintas situaciones, es necesario enfrentarse a entornos diferentes y combinaciones variadas más allá de la estructura tradicional de las aulas”.

En los proyectos educativos que ha desarrollado el estudio de Bosch en China y Argentina, predominan los espacios que permiten desatar la curiosidad, la creatividad y la imaginación.

Zonas inspiradas en playas y cuevas, pabellones espaciosos y superficies acolchadas son algunos elementos que brindan la alternativa de trabajar en equipo o de forma independiente.

El juego y el aprendizaje van de la mano, explicó Claudette Muñoz, responsable en Latinoamérica de LEGO Education, división que ofrece materiales para distintos niveles educativos.

A través de actividades que combinan resolución de problemas, creación y robótica, el cerebro desarrolla, por ejemplo, control de emociones, memoria a largo plazo, motricidad fina, flexibilidad cognitiva y tolerancia a la frustración.

“El aprendizaje a través del juego no es sólo para el aula, es para toda la vida”, ahondó.

A decir de Lars Steen Nielsen, Embajador de Dinamarca en México, la educación que antes recibían los alumnos seguía vigente después de 30 años.

“Ahora, tenemos que educar a los niños y adolescentes para un mercado laboral donde se tiene que ser innovador (…), conocer todo lo informático y robótico, que también es lo que quieren las empresas y estados a futuro”.