Juan Carlos Rodríguez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Elisa y sus compañeros del grupo Quinto A asistieron ayer con temor a las clases, en la primaria General Jesús González Ortega.
Tras las fuertes lluvias registradas el domingo pasado, una filtración provocó la caída de un trozo de techo del aula contigua, y los menores, alarmados, se organizaron para acudir protegidos ante un posible accidente en su salón: llegaron usando cascos.
«Yo le pedí a mis papás que me ayudaran a conseguir uno», contó Elisa, «y pues es para estar más segura. Tengo miedo».
«Tengo miedo de que se me caiga el techo, por eso me lo puse», dijo Eimy, otra estudiante.
Jared de la Cruz, maestro del grupo, explicó que en 2020 la escuela ingresó a un programa de reparación y mantenimiento en el que se aplicó impermeabilizante. Pero ante la pandemia del Covid-19 nadie constató la calidad de los trabajos.
Tras la difusión del caso, la Secretaría de Educación estatal emitió un comunicado en el que aseguró que no hay daño estructural en la escuela.