Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El Artículo Tercero constitucional establece que “toda persona tiene derecho a la educación… inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior”. Esto es, idealmente, una persona tiene el derecho de iniciar sus estudios desde el nivel básico hasta concluir una carrera. Pero, hablando con honestidad, ¿todas las personas que ingresan a la educación básica logran concluir la educación superior? No, pues muchas se quedan en el camino por razones económicas, políticas y sociales. Tal vez, si el Estado tuviera el propósito de cumplir, cabalmente, con lo estipulado en la Ley se podría llegar al ideal de otorgar a todos educación completa y de excelencia. Mientras no sea así, se deben garantizar los niveles educativos que se consideran esenciales en la vida de las personas.

¿Cuáles son los niveles escolares esenciales en la formación humana? ¿La educación superior?, ¿la primaria o la secundaria? Los expertos que han dedicado gran parte de su vida, en la investigación del proceso educacional, han concluido que la educación inicial y la educación preescolar son medulares, las más importantes en la formación humana. Porque, argumentan, desde el nacimiento un bebé aprende y sus aprendizajes (que duran toda la vida) se van desenvolviendo cada día, de manera vertiginosa, hasta la edad de seis años, aproximadamente; que es cuando se forma la personalidad y se sientan las bases fundamentales para que los seres humanos sean capaces de estudiar, con éxito, la primaria, la secundaria y hasta la educación superior; así como para enfrentar la vida. He aquí la importancia de la educación inicial y preescolar.

Con toda razón, el Artículo Tercero mandata que la educación inicial sea el punto de partida del proceso educacional; es decir, desde que nace el ser humano se debe atender su formación integral, así como los siguientes años. Pero, ¿existen las condiciones necesarias para que los infantes recién nacidos y los de uno y dos años de edad sean atendidos como debe ser? Paradójicamente, para la educación inicial, que es la más importante (junto con preescolar), según expertos, no hay infraestructura física, no hay formación profesional, exprofeso, de educadoras para este nivel y no hay una clara definición de los programas de atención formativa. Preescolar ya cuenta con la infraestructura física, con la formación de educadoras, con planes de estudio y con un presupuesto irreductible para los servicios; pero educación inicial no cuenta con lo necesario; salvo algunas guarderías de ciertas dependencias oficiales y de algunos particulares, pero como su nombre lo indica son guarderías que brindan apoyos a las madres de familia que trabajan, pero no son, precisamente, para la educación inicial.

En materia educativa, históricamente, se inició con la creación de escuelas primarias, después con secundarias, jardines de niños, educación media superior y superior; pero, hasta el momento, la educación inicial es una asignatura pendiente, salvo algunos atisbos o intentos que se manejan. El Artículo Tercero ya la estableció como un derecho de toda persona, sólo espera un gobierno que se interese en la creación de su infraestructura, en la formación de docentes del nivel, en la formulación de programas y elaboración de materiales, así como en la asignación de un presupuesto anualizado suficiente para el debido cumplimiento de su grave responsabilidad. Aun cuando la Ley dispone que la Federación, los estados, la Ciudad de México y los municipios, deben coadyuvar en la prestación de los servicios educativos, sólo la Federación tiene la capacidad financiera para crear la infraestructura y brindar el sostenimiento de la educación inicial. No se espera, tampoco, que de un año para otro esté resuelto el caso de educación inicial, pero que ya se inicie, formalmente, con la expectativa de ir construyéndola, gradual y progresivamente, como sucedió con los demás niveles de la educación. ¡Ahí está el reto!

 

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