El crimen organizado de Italia, vuelto mundialmente popular por la película “El Padrino”, data desde mediados del siglo XIX, pero la mayor época de popularidad y repercusiones para la sociedad italiana fue durante los años 70 y 90 ante la presencia de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, quienes actualmente son considerados héroes nacionales por sus acciones para terminar con la mafia.

Para 1980, la sociedad italiana se encontraba dividida sobre el agrado acerca de los miembros de la Cosa Nostra, la organización delictiva, quienes causaban muertes, secuestros, violencia, venta de drogas; por un lado, los ciudadanos estaban incómodos y preocupados, sin embargo, había otro gran número de italianos que apoyaban a este grupo, aplaudían su popularidad y la resistencia que tenían contra la policía, pues bien eran mafiosos con mucho poder e influencia. Los jueces que luchaban contra esta disputa vivían atemorizados de sus alcances y las constantes amenazas que recibían cuando los miembros de la Mafia llegaban a ser juzgados; en total, 24 jueces fueron asesinados por conflictos con la Cosa Nostra. En 1986, los jueces Falcone y Borsellino emprendieron un nuevo plan para juzgar a este grupo: todos ellos habían sido juzgados previamente de manera individual, así que llevaron a cabo en la ciudad de Palermo el conocido como “Maxiproceso”, donde se llevó a cabo un juicio colectivo de los 475 miembros de la Cosa Nostra, de los que 360 fueron apresados. Éste fue considerado uno de los primeros grandes golpes contra la Mafia, sin embargo, causó revueltas en la sociedad, más violencia y temor para los ciudadanos. Los reos confiaban en que saldrían pronto, como había sucedido en numerosas ocasiones anteriores; no obstante, Falcone y Borsellino se negaron rotundamente a privilegiarlos y tuvieron mano dura: se empeñaron en el cumplimiento de las sentencias, cancelaron la segunda instancia en las condenas de algunos reos y durante 5 años procesaron las apelaciones, logrando anular muchas absoluciones, incluso muchos de ellos obtuvieron cadena perpetua.

En 1992, debido a la tensión entre la Mafia y el Poder Judicial, se perpetraron los asesinatos de ambos jueces de maneras atroces, justo como en “El Padrino” solían hacer. Su muerte causó mucha incertidumbre sobre el futuro de la justicia en Italia; el mundo entero se solidarizó con estos hechos, numerosas organizaciones humanitarias e incluso la Iglesia Católica se manifestaron para terminar con esta guerra.

La opinión pública fue inesperada ante la tragedia; esto marcó un antes y un después de cómo sería vista la Mafia, pues perdieron el apoyo total de la ciudadanía. Hubo marchas masivas sobre el rechazo al crimen organizado. La Mafia sería vista con repudio total. La policía, en respuesta pronta, logró detener al poco tiempo a Riina, el líder de la Cosa Nostra, quien permaneció en prisión hasta su muerte en 2017.

Después del episodio, Italia creó la figura del juez sin rostro, la cual está aún vigente en su sistema penal; se salvaguarda la identidad del juzgador con un tribunal anónimo. Después de Italia, países con problemas de narcotráfico y terrorismo han optado por la misma idea de protección a jueces: Colombia, Perú, Ecuador, Brasil; en diciembre de 2022, el senador Ricardo Monreal presentó una iniciativa de ley para implementar esta figura, ya que México ha tenido considerables casos de asesinatos de jueces.