Mircea Mazilu

El próximo domingo se cumplen 215 años del nacimiento de Benito Juárez, uno de los personajes más famosos de la historia mexicana. El 21 de marzo de 1806 nacía en el estado de Oaxaca el que se convertiría en la figura más importante del liberalismo decimonónico en México. Gracias a su trabajo, este país conseguía destacados avances en lo que concierne la separación entre el Estado y la Iglesia, la libertad de prensa o la reforma agraria, entre otras cosas. En el artículo de hoy repasamos la biografía del “Benemérito de la Patria y de las Américas”.

Benito Pablo Juárez García vino al mundo en la localidad San Pablo Guelatao, en el estado de Oaxaca, en el seno de una familia humilde de origen indígena zapoteca, siendo sus padres Marcelino Juárez y Brígida García. A la edad de 20 años inició los estudios de derecho en el Instituto de Ciencias y Artes de la ciudad de Oaxaca, donde se graduaría en 1834.

En el año 1831, cuando Benito Juárez era todavía un estudiante, resultó electo regidor del ayuntamiento de Oaxaca, dando de esta forma inicio a su carrera política. Un año más tarde, se convirtió en diputado al Congreso del Estado; en 1846 en diputado por Oaxaca ante el Congreso de la Unión; y en 1847 en gobernador de su estado. Con estos ascensos, don Benito se aseguraba un exitoso avance hacia la ocupación del cargo de mandatario del país.

Sin embargo, todavía le quedaba un largo camino por recorrer antes de alcanzar este logro. En 1853, cuando el país estaba gobernado por los conservadores, Benito Juárez se vio obligado a partir al exilio. Dos años más tarde, regresó a México para adherirse al Plan de Ayutla, un pronunciamiento firmado el 1 de marzo de 1854 que tenía por objetivo principal acabar con el poder de Antonio López de Santa Anna.

Una vez que el plan tuvo éxito y los liberales se hicieron nuevamente con el poder en 1855, Juárez se convirtió en ministro de Justicia, decretando leyes que restaban los privilegios del clero y defendían las libertades civiles.

Tras la promulgación durante la presidencia de Ignacio Comonfort (1855-1858) de la Constitución de 1857, los conservadores proclamaron el Plan de Tacubaya (diciembre de 1857), que derogaba dicha constitución. Esta situación provocó que estallara la Guerra de Reforma (1858-1860), un conflicto que forzó a Comonfort a salir del país, provocando que Benito Juárez asumiera la presidencia de México, en enero de 1858.

Mientras la guerra se encontraba en su máximo apogeo, en 1859 Juárez expidió las Leyes de Reforma, las cuales tenían por objetivo la separación entre el Estado y la Iglesia, la nacionalización de los bienes del clero, la implementación de la libertad de cultos y de otras libertades civiles.

Una vez terminado el conflicto, en 1861 Benito Juárez decidió suspender el pago de las deudas externas, provocando la invasión en 1862 al territorio nacional por parte de Francia. El triunfo de los europeos un año más tarde causó la retirada del presidente a El Paso (hoy Ciudad Juárez).

Hacia finales de 1865, Benito Juárez inició la reconquista del país, el cual estaba dirigido por el archiduque Maximiliano de Habsburgo. Con el sitio de Querétaro y el fusilamiento del emperador el 19 de junio de 1867, Juárez se convertía nuevamente en el mandatario de México.

Una vez reconquistado el poder, Benito Juárez restauró la República federal y las Leyes de Reforma. No obstante, a partir de entonces tuvo que hacer frente a otro tipo de conflictos, entre los que destacaron diferentes rebeliones y alzamientos. Benito Juárez murió el 18 de julio de 1872 a causa de problemas de salud, dejando una gran huella en la historia de México.

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