Con las medidas restrictivas para el sector comercio, impuestas de nueva cuenta, con la idea de prevenir contagios de COVID-19 y evitar la saturación de los servicios de salud “pagamos justos por pecadores”, expresó Carlos Ángel Estrada, uno de los tres líderes tianguistas de La Purísima, quien lamentó que en la decisión se haya ignorado a este sector de la microeconomía y de la que dependen miles de familias en la entidad.

Dejó en claro que los tianguistas no son los responsables de que se diera este nuevo encierro como el sector empresarial quiere hacerlo notar, “nosotros cumplimos con una labor social importante, al permitir que sobreviva una parte de la población a la que no se le han abierto oportunidades de fuentes de empleo, ya sea por preparación o edad, a la que se han sumado otros que se quedaron sin empleo durante los meses que van de pandemia y que esto les permite llevar el sustento a sus familias”.

Reconoció que en efecto se trata de una situación complicada al tratarse de la salud de la población y de la saturación de los hospitales, además del cansancio de los trabajadores de la salud que están al frente de este combate, sin embargo, expuso que lo deseable es que las autoridades tuvieran un mejor canal de comunicación también con los líderes tianguistas, antes de tomar medidas sorpresivas y unilaterales.

Comentó que en Aguascalientes se instalan 72 mercados sobre ruedas durante los siete días de la semana, y de acuerdo a información del Municipio, se estima que son alrededor de siete mil comerciantes los que viven de este tipo de comercio, de los cuales un 85% estará siendo afectado totalmente y el resto también, pues aunque su puesto sea de alimentos en fresco o preparados, sus ventas caerán de manera notoria.

Entre los tianguistas hay tristeza generalizada con las medidas anunciadas y que los obligarán a parar durante dos semanas, sin saber hasta dónde los impactará no sólo en lo económico, sino en lo emocional a quienes se desempeñan en los mercados sobre ruedas, pues serán muchas familias que se quedan indefensas.

“Es claro que tenemos que privilegiar la vida sobre cualquier situación, pero me pregunto cuál actividad no es esencial cuando se trata de llevar un plato de comida a la mesa”, y entre los comerciantes de tianguis hay desesperación, no sólo en los de La Purísima, sino en todos los que dependen del tianguismo y ambulantaje, que necesitan medidas más certeras para lograr reducir los contagios, participando todos y acabar con la crisis social y de salud que se enfrenta.