Anexos son un desorden

Durante el periodo 2021-2022, la Dirección de Regulación Sanitaria ha realizado 66 procedimientos de sanción a centros de rehabilitación de sustancias psicoactivas que operan en el estado de Aguascalientes, con 33 suspensiones y 33 multas económicas que ascienden a una cantidad global por 950 mil 295 pesos, informó su titular Octavio Jiménez Macías.

De esos operativos de inspección a los anexos establecidos en Aguascalientes, dijo que se han asegurado armas punzocortantes, medicamentos, comida en mal estado, entre otra diversidad de productos. Los centros de rehabilitación son los que menos cumplen con la normatividad vigente, reconoció.

Además, comentó que esos lugares no cuentan con la infraestructura correspondiente y adecuada para ofrecer una rehabilitación saludable a los internos, tampoco tienen el equipamiento pertinente, no existen los expedientes de los pacientes ni una atención psicológica ni médica.

El padrón aproximado de anexos oscila entre los 100 y 117 establecimientos, pero este número varía constantemente pues los propietarios abren y cierran para seguir en la irregularidad.

Por estas razones, la Dirección de Regulación Sanitaria ha aplicado tantas suspensiones de anexos y algunas de éstas se encuentran todavía en procedimiento de clausura y en lo que resta del 2022 podrían estar cerrando entre 4 o 5 establecimientos por incumplimiento.

En entrevista con El Heraldo, Octavio Jiménez comentó que estos centros de rehabilitación de sustancias psicoactivas como drogas, alcohol y farmacodependencia se encuentran distribuidos en todo el estado, aunque las principales sedes se ubican en la ciudad capital, Jesús María, Pabellón de Arteaga y Rincón de Romos.

Indicó que los municipios que menos tienen centros de rehabilitación son Calvillo, Tepezalá, Cosío, Asientos y El Llano, en este último no se ha reportado ningún establecimiento.

“La internación de los pacientes en estos espacios de rehabilitación ocurre en contra de la voluntad de los adictos, es decir, las familias los llevan ahí porque ya no los aguantan; otras personas lo hacen de modo voluntario, pues han comprendido que lo requieren para superar la adicción a las sustancias psicoactivas”, puntualizó.