Quiero salirme un poco de los temas que comúnmente se tocan en esta columna para compartir con ustedes algunas anécdotas que me hicieron abrir mi mente y ver las cosas desde otra perspectiva.

Recientemente tuve la fortuna de convivir con un grupo de gente maravillosa, todos extranjeros, de países como Austria, Hungría y Rumanía. Les platico que sobre todo con la persona de Hungría, el poder comunicarme logró ser toda una aventura, ya que esta persona no hablaba español o inglés, hablaba húngaro y unas palabritas de alemán. Mi excelente alemán se reduce a los números, sí, no, buenos días, buenas noches y algunos colores; del húngaro ni hablamos… Imaginen entonces el florido desplegado de gestos y ademanes que formaban parte de nuestra ágil y amena “conversación”. En estos momentos recordé lo que les comentaba en alguna otra cápsula de cómo los seres humanos podemos comunicarnos sin usar las palabras, la comunicación no verbal… ¡Es una maravilla!

Me reía como loca solamente de pensar en lo ridícula que debía verme con el “teatrito” que tenía que hacer para comunicarme con esta persona, menos mal que no tenía un espejo en frente porque se me hubiera caído la cara de vergüenza. Lo que sí les puedo decir es que disfruté mucho el ejercicio de comunicación a través de gestos y ademanes, recordé cuando chica jugábamos a “Caras y Gestos”. ¡Ah! Y ya sé una palabra en húngaro, aprendí a decir ¡salud!: Egészségedre! (ageisheigedra, pronunciación).

Por otro lado, estaba la persona rumana, que hablaba un muy buen español, por lo que ahí, no hubo ningún problema gracias a Dios, solo era entenderle con su fuerte acento rumano. También estaban las personas austriacas que hablaban muy buen inglés, pero con marcadísimo acento y pronunciación alemanes, por lo que tuve que recordar frecuentemente que ellos la “W” la pronuncian como “V”, la “Th” del inglés la pronuncian como “S” y toda palabra que tiene “ie” en su escritura, ellos la pronuncian como si fuera “ai”, entre otras cosas. Por lo que “Window” era “Vindou”, “Thanks” era “Sanks” y “Priest” era “Praist”, por ponerles algunos ejemplos.

Observé mucho a estas maravillosas personas y pude comprobar mucho de lo que he compartido con ustedes. Es impresionante cómo todo en nosotros comunica. Cómo con ver a una persona puedes decir que es extranjera, sus gestos y actitudes te hablan de su manera de ser, su manera de vestir te habla de su cultura y nivel social, etc.

Vuélvanse observadores y aprendan a conocer a la gente por lo que su cuerpo platica.

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