Daniel Santiago
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La línea entre la educación presencial en el aula y la educación virtual, se está rompiendo; pero, al margen de la presencia física o a distancia del alumnado, el reto es lograr un aprendizaje de calidad, considera Germán Gallego, especialista en comunicación educativa basada en tecnologías.
“La presencialidad ya no es entendida como estar en un lugar, físicamente, pero cognitivamente ausente. La presencialidad física no garantiza que un estudiante esté conectado cognitivamente a una experiencia de aprendizaje”, señaló durante su conferencia “De los contenidos a las experiencias de aprendizaje”.
“Queremos migrar de una presencialidad física, a una presencialidad cognitiva, donde el estudiante esté activo, participando dinámicamente en el desarrollo de una experiencia de aprendizaje”.
Los contenidos presentados de manera tradicional en un Power Point por el profesor dan paso al aprendizaje que los estudiantes puedan construir con la guía de su maestro y desde los diferentes puntos físicos en donde se encuentren, ejemplificó el también director del Centro de Innovación TIC en la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, Colombia.
“(El profesor), a través de su experiencia en el mundo, comienza a construir itinerarios de formación pensada para sus estudiantes, no sólo orientados en el hacer saber, que es lo que transmito, sino profesores que hacen querer (aprender).
“(Como profesor) debo vincularme afectivamente para que el estudiante esté motivado, promovido y provocado por las experiencias de aprendizaje que propongo”, dijo durante su participación en el foro “El valor de la educación en línea”, transmitido por el canal de Youtube de Grupo REFORMA.
Tanto las modalidades virtuales como presenciales tienen ventajas y desventajas. El reto será el uso de tecnologías que permitan una mejor interacción y experiencia sensorial de los estudiantes.
El escenario educativo, alterado por la enfermedad de Covid-19, dijo Gallego, puede aprovecharse y entusiasmar a los docentes.
“Van a haber muchas posibilidades de flexibilidad, de acceso a la educación de calidad sin importar las distancias”, confía.

Algunas ideas:
-El aprendizaje depende de una presencialidad cognitiva que puede ser física o virtual.
-El personal docente se convierte ahora en un arquitecto que diseña experiencias de aprendizaje para el estudiante.
-Interactividad no es lo mismo que interacción. La primera es un recurso tecnológico, la segunda está basada en el diálogo entre estudiantes y docentes.
-El contenido de una clase ya no es una presentación en Power Point, sino un conocimiento construido junto con los estudiantes.
-La educación virtual puede echar mano del ambiente en el que habita el estudiante para ayudarlo a desarrollar habilidades.