Alejandro León
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Gobierno capitalino estudia levantar un muro en el límite con el Estado de México, en Valle de Chalco, para evitar la descarga de cascajo del lado de la Capital en el lago de Tláhuac-Xico.
A la altura de la Colonia Ampliación Santa Catarina, en Valle de Chalco, cientos de camiones tiran en el humedal pedazos de concreto y basura.
En un comparativo realizado en Google Earth, en 2009 había agua en donde hoy hay enormes montañas con pedazos de cemento y desperdicios de construcciones.
A lado del tiradero, en el límite territorial, hay pozos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a donde llegan trabajadores de dependencia en vehículos oficiales.
Algunos de los beneficios que aporta el humedal son la absorción de dióxido de carbono, control de inundaciones y mitigación del cambio climático, recordaron especialistas.
El muro para proteger el lago del lado de la CDMX sería de piedra volcánica, de más de 3 metros de altura y en una extensión de aproximadamente 2 kilómetros, previó Columba López Gutiérrez, directora General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema).
“Para proteger nosotros del lado de la Ciudad, pues estamos proyectando el siguiente año ya un muro perimetral.
“Nosotros, como Ciudad de México, vamos a poner ahí un gran muro, estar deteniendo cualquier acción”, declaró López Gutiérrez a REFORMA.
Mencionó también que han tenido reuniones con representantes del Gobierno del Estado de México para abordar temas metropolitanos, donde les insistieron la importancia de eliminar el tiradero.
“Sería muy bueno que (ambos Gobiernos) hicieran como ese esfuerzo para la conservación de la zona y, en lugar de muro, pues invirtiéramos en un lugar precioso.
“Sería bueno que también la Profepa y que otras instancias federales se metieran a vigilar este espacio”, acotó la funcionaria.
Miriam Alfie, especialista en Sociología Ambiental de la UAM, advirtió que el cascajo en el humedal acabará con la flora y fauna de la zona, además de que destruirán los servicios ecosistémicos que mantienen viva a la Ciudad de México.
“Cuando usted tapa una zona que es húmeda y la llena de cascajo, lo que está haciendo es matar a la flora y a la fauna.
“Son como termómetros que miden la temperatura de la zona, pero también absorben dióxido de carbono, mire cómo está la contaminación hoy en la Ciudad de México y todavía nos atrevemos a devastar estas zonas naturales, las pocas que nos quedan”, advirtió Alfie.