Saúl Alejandro Flores

Muy amables lectores acercándonos casi al final de esta serie correspondiente al análisis de los Objetivos del Programa Nacional Hídrico, hoy abordaré el objetivo 5, la próxima semana concluiré con el número, para pasar a una serie de reflexiones al respecto. Así que pasemos a una selección que he preparado y que la transcribiré como lo he venido haciendo en estas semanas.

“Objetivo 5. Asegurar el agua para el riego agrícola, energía, industria, turismo y otras actividades económicas y financieras de manera sustentable”.

Este objetivo como se habrán percatado, el cual también se encuentra alineado con el Plan Nacional de Desarrollo, se enfoca en el ámbito de la productividad no sólo desde la primera impresión que nos marca el uso agrícola sino el sector productivo en general y considerado como generador de riqueza.

“Actividades económicas y financieras de manera sustentable”.

“Para asegurar el agua de estos usos, se desarrollaran diversas estrategias como la tecnificación del riego, mejoramiento de eficiencia, ampliación, rehabilitación y conservación de la infraestructura y la orientación de las actividades económicas hacia zonas con disponibilidad de agua”.

Por su parte, recordando que a estos objetivos se les desprenden sus correspondientes estrategias que para el caso tenemos las siguientes:

“Estrategia 5.1 mejorar la productividad del agua en la agricultura 5.1.1. Intensificar la tecnificación del riego en los distritos y unidades de riego. 5.1.2. Tecnificar el riego por gravedad en los distritos y unidades de riego. 5.1.3. Modernizar las redes de conducción y distribución de agua en los distritos y unidades de riego. 5.1.4. Rehabilitar, mejorar y ampliar la infraestructura para almacenar y derivar aguas superficiales para la agricultura. 5.1.5. Rehabilitar, mejorar y ampliar la infraestructura para aprovechar aguas subterráneas para la agricultura. 5.1.6. Conservar y mantener la infraestructura hidroagrícola temporal tecnificada. 5.1.7. Medir el suministro y el consumo del agua en la agricultura. 5.1.8. Elaborar y aprobar planes de riego congruentes con los volúmenes de agua autorizados. 5.1.9. Redimensionar los distritos de riego de acuerdo con la oferta real del agua. 5.1.10. Instalar drenaje parcelario en distritos de riego”.

Por otro lado tenemos la siguiente estrategia:

“Estrategia 5.2 Utilizar sustentablemente el agua para impulsar el desarrollo en zona con disponibilidad. 5.2.1. Ampliar la superficie de riego y de temporal tecnificado en zonas con disponibilidad del agua 5.2.2. Ampliar la infraestructura para aprovechar aguas superficiales y subterráneas en áreas con potencial para actividades con alta productividad del agua. 5.2.3. Impulsar el desarrollo del potencial hidroeléctrico en zonas con disponibilidad. 5.2.4 Organizar y capacitar a los usuarios de riego”.

Recordarán amables lectores que la tendencia del Plan Nacional de Desarrollo establece Líneas transversales, así que para este Objetivo número 5, se tienen las siguientes:

“Líneas de acción transversales al objetivo”

“Programa para Democratizar la Productividad”.                                                                

“1.2.3. Generar instrumentos financieros acordes a las necesidades y capacidades de las unidades de producción agrícola”.

“1.4.4. Modernizar y expandir la infraestructura hidroagrícola que permita el uso racional y eficiente del   agua”.

“2.4.3. Promover la adopción de nuevas tecnologías y técnicas agropecuarias y pesqueras, incluidas las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) a través de extensionismo y capacitación”.

“2.5.8. Elevar la Inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) dirigida al sector del agua, agropecuario y pesquero”.

“3.5.8. Modernizar y ampliar la infraestructura hidroagrícola”.

Ahora bien, mis queridos lectores, como podrán ver este Objetivo 5 fue más corto que los anteriores, pero no menos importante porque si bien es de nuestro conocimiento, que este sector es el más agua consume, podríamos decir que casi el 90%, considerando no sólo el agrícola, sino el industrial y el de servicios, aún no haré comentarios, puesto que los reservaré a partir de la entrega octava de esta serie (vamos en la sexta), pero sí puedo adelantarles, que en su brevedad no se puede inferir que no se le dé importancia al ahorro y eficiencia, es breve y concreta, lo cual es envidiable, pero me atrevo a adelantar que desde mi particular punto de vista, requiere de un eje que le vincule y le dé una alineación transversal no sólo en su implementación, sino en su ejecución, seguimiento y control, para que no se quede en tan sólo buenas intenciones, porque es innegable que este sector es de alta importancia, mueve la economía, la riqueza y el bienestar, pero no ha funcionado la ecuación de que garantice en correspondencia una eficiencia que se refleje en un menor consumo de agua, incluyendo en uso sustentable y que proporcione de manera correspondiente a una política de saneamiento del agua residual industrial o agrícola, pues el empleo de fertilizantes ha dejado huellas nocivas, así como el empleo de algunos reactivos químicos en los procesos industriales. Querido lector no me adelantaré más, pues lo abordare en un par de semanas más, no sin antes despedirme de ustedes, con la consigna, de que estas y otras más son indispensables para que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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