Vicente Flores Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las mañaneras del Presidente Andrés Manuel López Obrador son su forma gobernar, afirma el periodista Jorge Ramos.

Muchas veces son pura propaganda, acepta, pero no se deben entender sólo como conferencias de prensa.

«Desde ahí AMLO da instrucciones, anuncia programas, responde a críticas y ataca a opositores. Las mañaneras son su manera de ejercer el poder».

Ramos ha preguntado cuatro veces en la mañanera, una en cada año de Gobierno, y aunque en ninguna ha conseguido que el Presidente acepte los récords de la violencia durante su Gobierno, considera que ha quedado claro el fracaso en su obligación de proteger la vida de los mexicanos.

«Aunque él evada el tema, lo presente de otra manera o se burle y culpe a otros presidentes, no se puede quitar los muertos de encima. De hecho, la frase de que él tiene, ‘otros datos’, surgió del primer encuentro que tuve con él en 2019. Y todos los mexicanos entienden que esa frase significa que está ocultando o evadiendo la realidad», afirma el colaborador de REFORMA y Univisión.

Las mañaneras son un ejercicio único en el mundo, dice, tan importante como para dejárselas sólo al Presidente.

«Han sido mil mañaneras, millones de palabras y todo con un solo objetivo: controlar la agenda del país y gobernar desde ahí. Y creo que lo ha logrado. AMLO es un Presidente fuerte, popular y divisivo», agrega en sus respuestas por correo electrónico.

Por eso el periodista insiste en que han sido una oportunidad desaprovechada. No entiende por qué otros periodistas no han acudido.

«Si desde un principio AMLO se hubiera dado cuenta que lo iban a confrontar diariamente y a obligarlo a rendir cuentas, quizás no hubiéramos llegado a las mil mañaneras», considera.

La primera ocasión que Ramos asistió, el 12 abril de 2019, expuso que en los primeros tres meses de su gobierno iban 8 mil 524 asesinatos. En la más reciente, del 22 de septiembre de 2022, ya el número de homicidios dolosos en el sexenio iba en 126 mil 206.

«Te conozco, bacalao, aunque vengas disfraza’o. Pon la portada de tu periódico. ¿Este es el boletín del conservadurismo?», respondió el Presidente con risa irónica.

Tras los encuentros, han llegado los ataques a Ramos y el acoso en las redes sociales.

«Con las redes sociales hay que tener la piel muy gruesa para las críticas. Yo veo esos ataques como parte de mi trabajo», dice.

«Hay una frase que me gusta mucho: ‘Ante las críticas, más periodismo’. No podemos cederle a ningún Presidente el control de la agenda noticiosa del país. Él no decide qué es nota y qué no es», expresa.
‘Es un show político’
Si hubiera que poner un anuncio en la entrada la conferencia de prensa de Andrés Manuel López Obrador, tendría que decir: «Esto no es una conferencia», opina el analista y consultor Sabino Bastidas, quien presume haberlas visto todas.

«Es un espectáculo político. Quienes de manera profesional acuden, abonan a legitimarla, pero es una pseudo conferencia donde están los pseudo preguntadores, los pseudo medios de comunicación con preguntas claramente articuladas, organizadas para preguntar en los temas que su equipo quiere seguir proyectando», sostiene en entrevista.

Bastidas, abogado, director de Pensar Diferente Consultores, considera a López Obrador no sólo un líder político, sino un medio de comunicación con contenidos propios, originales, constantes, replicables y consumibles.

Es, dice, un show mañanero de bajo costo, con invitados y documentales, dramas, denuncias y escenas cómicas. Un «reality» presidencial donde un tepache, un caballo, un pozole, un plato de carnitas se combinan con insultos: achichincles, alcahuetes, camajanes, fifís, hampones, ponzoñosos, reaccionario de abolengo, vulgares, zopilotes.

El 6 de octubre, cuando anunció su renuncia a la Secretaría de Economía, Tatiana Clouthier hizo el reproche: «Esta semana me tocó levantarme tres días a la mañanera y ya no podía».

Los titulares de la Marina y la Sedena bostezan ante las cámaras, comen dulces o se ventilan con sus carpetas, pero el Presidente sigue levantándose temprano y hablando hasta por más de tres horas de pie.

«Hay que reconocer ese fenómeno de comunicación y el esfuerzo que implica para una persona de su edad (69 años) la disciplina. Todos los días», añade.

Y hay que reconocer, agrega, que el Presidente tiene detrás una legitimidad ganada en años de lucha que no tiene ningún otro actor político.

«López Obrador se contradice, dice mentiras, comete errores continuamente y sus partidarios le perdonan lo que no le perdonan a nadie más», explica.

En el fondo, señala el analista, la mañanera también es un «ejercicio de adoctrinamiento», la búsqueda de implantar una sola forma de pensamiento mientras se insiste en que es un demócrata que respeta la pluralidad.

«Son juntas de trabajo en donde pseudo periodistas ejercen un papel de gabinete consejo asesor, de consejo de ministros: opinan, increpan, sugieren, le ponen en la cabeza al Presidente las ideas. Esto me parece un exceso porque no se pueden atender los temas con el rigor, con la seguridad, por razones incluso de seguridad nacional», dice.