RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Para más de 30 millones de mexicanos la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder era un rayo de esperanza para lograr un México mejor. Sin corrupción, decían. Y razón no les faltaba pues el PRI había hecho cera y pabilo de la política así como del ejercicio gubernamental. La corrupción era la constante en todos los sexenios. Presidentes iban y venían y el tema principal era la manera, a veces burda, de su enriquecimiento ilícito. Tanto de ellos como de sus familiares, amigos y compadres hasta de tres generaciones. La frase común era: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Y sí, sí era verdad. Y a quienes no se aprovechaban les tildaban de pen…tontos. Algunos, en confianza decían: “¡A mí que no me den, nomás que me pongan donde hay!”. Y así crecimos millones de mexicanos. La corrupción la veíamos como un mal necesario; era el modus vivendi de la mayoría de los que pertenecían a la clase política, a la clase sindical. No había engaño, así se manejaban. Y se puede afirmar que ninguna elección presidencial desde 1930 hasta el año 2000 y luego la del 2012, nunca fueron limpias ni transparentes, las más sucia de todas fue cuando Bartlett, ahora funcionario de la 4T, accionó para darle el triunfo a Carlos Salinas. Corroborando lo que alguna vez dijo el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa cuando calificó al régimen del PRI como la “Dictadura Perfecta”, pues había establecido una dictadura que asesinaba poco y que se mantenía viva.

Sin embargo los gobiernos “revolucionarios” crearon el México de las instituciones, las cuales se dieron al por mayor en beneficio de la población: El ISSSTE- creado por López Mateos-, el IMSS, PEMEX y la C.F.E., el Banco de México, Banobras, la S.E.P., entre otras. Pero la población, a pesar de las instituciones así como de las obras a lo largo y ancho del país -hospitales, carreteras, escuelas, etc.- se hartaron de los descaros de los políticos y en el año 2000 se inclinó la balanza a favor del PAN y Vicente Fox decepcionó luego de que a base de bravatas amenazaban sacar al PRI de los pinos a patadas y meter a la cárcel a los corruptos, etc. Al llegar a la presidencia se desinfló, ante la desilusión de los mexicanos que apostaron por él. Felipe Calderón también petardeó luego de una elección muy cuestionada, su obra magna fue la guerra contra el narcotráfico en donde murieron más miles de mexicanos que los que ahora han muerto por el COVID-19. Calderón no llenó de poder y ahora está a punto de tener su negocio propio, o sea su propio partido político.

Todo lo anterior, y muchas corruptelas más, hicieron que la gente volteara la cara a quién se empezó a manejar como el nuevo Mesías: Andrés Manuel López Obrador, que aparte de hablarle bonito a la gente, prometiendo cientos de cosas, su promesa mayor fue la de regalar dinero tanto a adultos mayores como a ninis. Ahí estuvo el quid del triunfo electoral y de la elevada popularidad del tabasqueño. Pero con lo que no contaba el electorado es que al llegar a Palacio Nacional mostraría su verdadera cara y las promesas de un México mejor se desvanecerían tan solo conocer el gabinete, pues estaba integrado por ex priistas de la peor realea, conocidos por sus fraudes electorales, como Manuel Bartlett que le robó el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas, o como Alfonso Durazo ex secretario particular de Colosio y ex secretario particular de Vicente Fox, que en su momento maniobró para robarle el triunfo electoral ¿a López Obrador! Total, un gabinetazo -como decía Fox- de chile de dulce y de manteca, en donde lo que predominaba pura tercera y cuarta edad, y de los cuales a ninguno el presidente le hace caso. Por eso las renuncias que se han dado.

Pero eso no es lo peor, Manuel López Obrador en tan solo año y medio de gobierno ha realizado un gobierno sin pies ni cabeza, más bien se ha dedicado a destruir lo que otros gobiernos construyeron para bien de la población, la lista es larga de todos los perjuicios en contra de la ciudadanía: Para empezar la ayuda a adultos mayores subió de los 65 años a los 68. Cerró las estancias para hijos de padres trabajadores. Bajó el presupuesto a los hospitales de especialidades como Nutrición, Cancerología, Cardiología, Enfermedades Respiratorias, etc. Considerados los mejores de Latinoamérica. Los niños con cáncer ya no cuentan con su servicio de atención, algo que en sexenios anteriores tenían derecho a ser atendidos simplemente por ser mexicanos. Cerró las clínicas de apoyo a niños con problemas de Síndrome de Down, problemas de incapacidades varias y niños superdotados. Han despedido, sin liquidación de ley a miles de trabajadores del SAT, IMSS, ISSSTE y la S.S.A. ¡Quitó el Seguro Popular! Retiró la ayuda a mujeres con cáncer de mama. Suspendió las becas internacionales de Conacyt y como punto final, bajó en un 35% el presupuesto a la educación. Todo lo anterior en los rubros de educación y salud. Lo que fue hasta cierto punto cómico fue cuando luego del sainete de su esposa por el asunto de Chumel Torres de sobra conocido, dijo el presidente que ni sabía que existía el CONAPRED, siendo que él mismo había dado el nombramiento a quién era la presidente de dicho Consejo, Mónica Maccise Duayhe. A AMLO se le olvidó quién fue el creador de dicho Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación, ni más ni menos que alguien que había llevado una muy buena amistad durante un tiempo con él: Don Gilberto Rincón Gallardo que participó en sus inicios en el Partido Comunista Mexicano y que en el año 2000 el Partido Democracia Social lo postuló como su candidato a la presidencia. En esa ocasión López Obrador, también candidato presidencial, le pidió aliarse con él pero don Gilberto no quiso y siguió adelante con su campaña, eso molestó a López Obrador al grado de que ahora no se acuerda de él ni del Consejo que fundó.

En materia de seguridad ni qué decir: La seguridad está rompiendo récords de los anteriores sexenios pues van 53,305 más muertes por violencia que Calderón y Peña juntos hasta hoy. Sigue subiendo la gasolina y la energía eléctrica. Sigue sin venderse el avión presidencial con un costo de mantenimiento de un millón de pesos diarios. La economía bajó del número 15 a la 17. Ha adjudicado contratos sin licitación en varios proyectos, por ejemplo la refinería de Dos Bocas, un proyecto sin estudios de viabilidad e impacto ecológico, sin pensar que en máximo 10 años ya no se fabricarán vehículos de gasolina. Otra obra sin licitación, es el Tren Maya, el cual no cuenta con estudios de viabilidad ni impacto ecológico y que fue un verdadero fracaso en la feria mundial de turismo, además sin duda perjudicará a una de las zonas ecológicas protegidas por la ONU, así como a varias comunidades indígenas. No está enterado el presidente que hoy los trenes son más caros que los aviones. Algo en verdad sin nombre fue el abandonar la obra del nuevo un aeropuerto, del cual se habían realizado estudios durante 20 años, con todos los permisos internacionales y donde se tuvo que pagar a contratistas e inversionistas por cancelar la obra ¡miles de millones de pesos! Algo muy grave y que tendrá repercusiones catastróficas es el hecho de que la inflación está totalmente desbocada. La inversión extranjera poco a poco está dejando de invertir en México, pues se han percatado que el presidente intenta volver a México en un país socialista.

Y sólo es cuestión de ver al presidente en sus mañaneras cuando ha dicho que los mexicanos solo usemos un par de zapatos, la ropa indispensable, un carro modesto, que no comamos cosas caras, sino arroz, maíz, frijol. La máxima de la semana pasada fue cuando dijo que a los pobres no los secuestran…¿No? Increíble que su área de inteligencia o la Secretaría de Seguridad Pública no le pasen las estadísticas de la gente pobre que ha sido secuestrada en este año y medio a la cual obviamente no le piden millones de pesos por su rescate pero cantidades pequeñas de 5 mil o 10 mil pesos sí, y la pobre gente ahí anda vendiendo lo que no tiene para rescatar a su familiar.

México está mal y de malas. Ayer hasta un temblor se sintió desde Oaxaca hasta la Ciudad de México. El manejo del coronavirus no ha sido el correcto, las cifras diarias nos lo dicen. Hasta el día de hoy el gobierno de López Obrador es uno de los peores que se han vivido en México. ¡Y apenas va año y medio!