Claudia Guerrero 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró este jueves que, a diferencia del empresario Ricardo Salinas Pliego, a él le daría vergüenza subirse a un yate en un País con pobreza, como lo es México.

El Mandatario federal arrancó su mañanera con críticas al empresario, a quien dedicó 37 minutos. Sostuvo que él no miente al acusar a Salinas Pliego de utilizar la concesión de TV Azteca para lanzar una campaña en contra de su Gobierno y, en particular, en contra de la reforma al sistema de pensiones que hoy se discute en el Senado.

«Ahora, yo no digo mentiras. Vamos a poner lo que puso, lo que declaró en una entrevista Ricardo sobre cómo maneja él su televisora, con la línea editorial de su televisora. (…) Yo no diría eso, es interesante, como a él le gustan los yates, a mí me daría pena, me daría vergüenza subirme a un yate en un país con tanta pobreza.

«Pero cada quien es libre, yo soy feliz con otras cosas… leyendo un libro, comiéndome un frijol de chicharrón, un tlacoyo, bañándome en una cascada. Soy feliz recorriendo los pueblos, abrazando a la gente, me da muchísima felicidad, se me quita hasta el cansancio», comentó López Obrador en conferencia en Palacio Nacional.

Aunque fue enfático al subrayar que Salinas Pliego se vale de una concesión gubernamental para lanzarse en su contra, el titular del Ejecutivo federal descartó la posibilidad de quitarle la concesión al dueño de Grupo Salinas.

«Somos libres, nosotros no somos autoritarios, no somos represores, somos distintos a los conservadores y nos da mucho gusto. El conservador por lo general es muy autoritario, es facho, es de los que quieren resolverlo todo por la fuerza y albergan muchos rencores, odio, eso no. Para los jóvenes, hay que practicar en la vida el amor al prójimo y entender que la felicidad no es acumular bienes materiales», expresó.

López Obrador señaló que desde TV Azteca ha habido una campaña «vulgar» para defender intereses particulares.

«Ha habido una campaña muy vulgar, grosera, injusta y aprovechando un medio de comunicación concesionado, porque no deja de ser una concesión pública que se utiliza para defender intereses particulares. Entonces no es ningún pleito, no es nada personal, es nada más aclarar las cosas, pero hay una realidad.

«Nosotros no nos vamos a estar pelando con nadie, no tenemos enemigos, ni queremos tenerlos. Hay adversarios y siempre he dicho que se tiene que pensar de manera distinta, no puede haber pensamiento único y que cada quien siga si camino», mencionó.

El Presidente consideró que existe un «fanatismo conservador» en aquellos que quieren tener yates y reconoció que Ricardo Salinas Pliego tiene la capacidad de persuadir y convencer a la gente.

«Hay cierta polarización, pero es arriba y les diría que ni siquiera es de los de más arriba, sino son ciertos sectores de clase media aspiracionistas, aspirantes a fifís, esos que quieren tener los yates y los carros último modelo, los Ferraris, las mansiones, departamentos en Miami, en Nueva York, esos que tiran aceite y se creen mucho.

«Ahí es dónde está un poco más este fanatismo conservador, pero -bueno- no es para pelearnos, nada más aclarar. Hay que reconocer que (Salinas Pliego) tiene bastante capacidad de convencer, de persuadir, pero -en fin- esto es nada más para aclarar, para convencer», aseveró.

López Obrador afirmó que Ricardo Salinas Pliego sabe que difícilmente cambiará su forma de pensar y que es algo recíproco, por lo que lo único que quedará entre ambos será el respeto.

«Hay adversarios y siempre he dicho que se tiene que pensar de manera distinta, no puede haber pensamiento único y que cada quien siga si camino. El que tiene pensamiento conservador tiene todo el derecho de llevarlo a la práctica, nosotros tenemos un pensamiento distinto, no nos entendemos.

«Yo creo que a Ricardo Salinas Pliego no le importa que yo cambie de modo de padecer o está seguro que es muy difícil que yo cambie mi manera de pensar, pues yo siento lo mismo, ya veo que es recíproco. ¿Qué es lo que queda? Respeto», agregó.