Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Conflictos agrarios, exigencias de obras y usos y costumbres en comunidades indígenas ponen en riesgo las elecciones en comunidades de Chiapas, Oaxaca y Michoacán.
El Instituto Nacional Electoral (INE) mantiene pláticas con grupos de inconformes de esas entidades que abiertamente han amenazado con impedir el domingo la instalación de casillas.
A esto se agrega la tensión provocada por el encarcelamiento de normalistas en Chiapas, situación que ha contagiado al estudiantado en entidades como Guerrero, Oaxaca y Michoacán.
En Oaxaca, el lunes se llegó a un acuerdo con habitantes de Dionisio del Mar, quienes en cada elección presionan para conseguir apoyos a cambio de instalar los centros de votación. A pesar del convenio, pobladores amenazan con retomar su postura si no ven resultados.
A la junta local del INE se preocupa además la comunidad de Álvaro Obregón, en el municipio de Juchitán, y Miahuatlán, donde los pobladores exigen obras.
En Michoacán hay 16 comunidades de ocho municipios que, por asuntos políticos y por usos y costumbres, no aceptan instalar casillas. Se trata de Charapan, Cherán, Chilchota, Nahuatzen, Paracho, Quiroga, Tingambato y Zitácuaro.
Gobernación y los partidos políticos tienen detectados en ese estado otros municipios considerados como focos rojos por el control del crimen organizado. Entre ellos Aguililla, Ecuandureo, Huacana, Briseñas, Cotija, Tumbiscatío, Nuevo Urecho, José Sixto Verduzco y Tangamandapio.
En Chiapas no se logró un acuerdo con los grupos indígenas de Oxchuc, por lo que no se instalarán 70 casillas. Su exigencia era elegir a sus autoridades a través de un sistema interno.
En Honduras de la Sierra, un municipio chiapaneco de reciente creación, un sector no quiere elección, pues piden seguir bajo el mando de Siltepec.
Los indígenas wixaritari, conocidos como huicholes, advierten que no permitirán la instalación de casillas en Mezquitic y Bolaños, debido a que las autoridades no resuelven su problema territorial con el pueblo de Huajimic, Nayarit.
En Veracruz, también hay tensión en una veintena de municipios, como Tehuipango, Jamapa, Úrsulo Galván, Cosoleacaque y La Perla.