Moisés Ramírez
Agencia Reforma

Monterrey, México.-Los efectos de la invasión de Rusia a Ucrania, el alza de los energéticos y la sequía amenazan con generar la mayor hambruna que ha habido en décadas en el mundo… y México no escapará a ellos.

El mes pasado, en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente del G7, el Canciller alemán Olaf Scholz, advirtió de ese escenario que ya empezó a presentarse en varios países, y la FAO alertó además que podría durar años.

«La pandemia y la guerra… amenazan con revertir los avances del desarrollo de las últimas décadas, algo especialmente dramático en la lucha contra el hambre y la pobreza», sostuvo Scholz.

«Si no actuamos con rapidez y decisión, nos enfrentaremos a la mayor hambruna mundial en décadas».

Analistas y fuentes del sector agropecuario en México señalaron que las causas de la hambruna y la mayor inflación pronosticada derivan principalmente de que Rusia y Ucrania no han podido exportar sus cosechas de granos, provocando un recorte en la oferta mundial, que venía presionada desde el 2021 por una mayor demanda, principalmente para producción de cárnicos, leche y huevo, a través de la engorda de animales.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Rusia y Ucrania aportan en conjunto el 26 por ciento de las exportaciones mundiales de trigo, el 14 por ciento de las de maíz y el 30 por ciento de las de cebada, usada en la producción de leche.

La FAO estima que al menos el 20 por ciento de los cultivos de invierno de Ucrania, sobre todo de trigo, no puede ser cosechado y además ve complicaciones para las próximas plantaciones.

«Esto reducirá aún más el suministro mundial de alimentos, con graves implicaciones para Europa, Asia Central y más allá», advirtió hace unos días.

Además, una veintena de países paró sus exportaciones de granos para asegurar su consumo interno, entre ellos India, el segundo mayor productor de trigo, lo cual elevó aún más los precios de esas materias primas.

En México, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) expuso que los países que compraban granos a Rusia y Ucrania buscarán abastecerse de Estados Unidos, Brasil y Argentina, lo cual elevará más la demanda y la espiral inflacionaria.

Estados Unidos es el principal proveedor de granos de México, que en el primer cuatrimestre del año pagó el monto por tonelada importada más alto en los últimos nueve años, pese a que el volumen bajó 7 por ciento, precisamente por la carestía en esos insumos.

«A nivel mundial viene una reducción sustantiva en muchos de los productos que provienen de la agricultura y no sólo granos, en Estados Unidos los pronósticos son de una reducción, sobre todo en los granos, ocasionada por la sequía», advirtió Francisco Chapa Góngora, tesorero del CNA.

«Y si a eso le incluimos los otros factores, como el alza y escasez de fertilizantes (México importa el 62 por ciento de su consumo anual), entonces vemos que a la agricultura en el mundo le van a pegar por todos lados y eso va a generar la hambruna que ya se está advirtiendo a nivel mundial. Por otro lado, va a haber mucha competencia por los granos».

Rusia es el principal exportador de nitrogenados, como la urea, y cerró sus exportaciones en represalia al veto que le impusieron otras naciones, lo que encareció aún más este insumo que desde hace un año ya venía subiendo por el alza del crudo y el gas.

La urea representan un 30 por ciento de los costos de los agricultores en México y acumula un alza en su precio de 152 por ciento puesta en puerto. En los primeros cuatro meses del año las importaciones mexicanas de este insumo cayeron 61 por ciento.

Chapa Góngora anticipó un recorte en las áreas de siembra debido a los menores margenes que están obteniendo los agricultores.

Juan Carlos Anaya, director de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señaló que la sequía es otra de las razones de la mayor crisis global de los alimentos que se avecina.

Indicó que Estados Unidos, el mayor proveedor de México, espera una baja de 4 por ciento en su producción de maíz por la falta de agua.

Por la misma causa, añadió, de enero a abril pasados la producción de maíz en México bajó 3.8 por ciento anual, la de sorgo 15.5 por ciento y la soya 31 por ciento.

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