Sofía González Ponce, representante de la colectiva «Salvemos La Pona», denunció que el ecocidio continúa en la zona. A pesar de existir una orden judicial que manda al ayuntamiento a salvaguardar integralmente este espacio, las autoridades municipales han incurrido en omisiones sistemáticas y permitido la devastación continua del área natural.
En conferencia de prensa, la ambientalista comentó que, desde la declaración de La Pona como Área Natural Protegida en 2018, se esperaba que el municipio tomara medidas para proteger no solo la zona declarada como ANP, sino también otras 20 hectáreas de bosque nativo adyacente. Sin embargo, las autoridades locales han permitido la degradación y destrucción, en complicidad con intereses privados.
Destacó que dos dependencias municipales están litigando junto a una empresa privada en contra del amparo concedido a la colectiva Salvemos La Pona, el cual fue logrado después de un arduo proceso judicial en el que se reconoció la necesidad de proteger integralmente el área.
Señaló que los incendios, la deforestación activa, así como el vertido de escombros y basura, continúan afectando La Pona. Según el peritaje de dicha colectiva, los incendios han causado la muerte anual de aproximadamente 130 mezquites, con daños significativos en la biomasa de todos los árboles, independientemente de la especie.
En cuanto al resolutivo de la demanda de amparo, recordó que el año antepasado el Juez de Distrito emitió una sentencia a favor de La Pona como área protegida, basándose en principios de equidad intergeneracional y precaución. Sin embargo, la autoridad municipal impugnó esta decisión y el Tercer Tribunal Colegiado resolvió en contra de la colectiva, priorizando criterios de forma sobre el fondo del asunto.
La resolución actual del Juzgado de Distrito sigue pendiente, ya que se cuestiona la formalidad de la inscripción del programa que modifica el uso de suelo de La Pona. Se espera que se determine si la inscripción cumplió con los requisitos necesarios, lo cual podría influir en la vigencia del programa y, por ende, en la protección efectiva del área.