Staff
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La región este de la Amazonia, el bosque tropical más grande del mundo, ahora emite más dióxido de carbono (CO2) del que absorbe debido a la deforestación y al aumento de la temperatura, reveló un estudio publicado en “Nature”.

La Amazonia era conocida por ser un sumidero de carbono: su vegetación sustraía carbono de la atmósfera, que después se almacenaba en hojas, tallos y raíces. Sin embargo, el análisis de casi 10 años de emisiones de CO2 confirmó que la parte este dejó de serlo para convertirse en una fuente de este gas de efecto invernadero, que contribuye a agravar la crisis climática.

“Encontramos que la Amazonia más deforestada y estresada climáticamente del este, en especial del sureste, era un emisor neto de CO2 a la atmósfera, especialmente como resultado de los incendios”, detalló John Miller, científico del Laboratorio de Monitoreo Global de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Por el contrario, la parte central y el oeste de la Amazonia, que es más húmeda y se encuentra más intacta, no es ni un sumidero ni una fuente de CO2 porque la absorción del gas que realiza el bosque sano compensa las emisiones de los incendios forestales, precisó el coautor del estudio en un comunicado.

Uno de los lugares más húmedos de la Tierra es la Amazonia, que almacena cantidades inmensas de agua en su suelo y vegetación. Las hojas transpiran la humedad, que se evapora en la atmósfera y produce lluvias.

Durante los últimos 40 años, la deforestación y el calentamiento global han afectado estas precipitaciones y la temperatura local, lo que impactó la capacidad del bosque para almacenar carbono, de acuerdo con la NOAA.

Reemplazar espacios de bosque denso y húmedo con pastos secos y tierras de cultivo causó un aumento de la temperatura y una caída de la evaporación de agua, lo que llevó a una reducción en la capacidad de la Amazonia como sumidero de carbono e incrementó su vulnerabilidad a incendios forestales.

La región sureste representa casi una quinta parte de la cuenca del río Amazonas. En los últimos 40 años, ha perdido el 30 por ciento de sus bosques por la deforestación.

En esta zona que estudiaron los científicos, se registró una disminución del 25 por ciento en la precipitación y un incremento de temperatura de 1.5 grados centígrados durante los meses secos de agosto a octubre.

La cuenca del Amazonas concentra más de la mitad de los bosques tropicales que aún sobreviven en el planeta. Sus 2.8 millones de kilómetros cuadrados contienen cerca de 123 mil millones de toneladas de carbono.

“A medida que la quema global de combustibles fósiles ha aumentado, la Amazonia ha absorbido CO2 de la atmósfera, ayudando a moderar el cambio climático”, destacó la NOAA.

En el estudio “Amazonia as a carbon source linked to deforestation and climate change” participaron instituciones de Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelanda, los Países Bajos y Reino Unido.