“Naces y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan
grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.”
Eric Fromm

El amor no sólo es una cosa supuestamente esplendorosa que funciona como antídoto para aquellos con facultades sociales en parálisis, también es el gemelo benévolo de la obsesión con un estigma que hiede a fatalidad. El cine nos ha mostrado cómo las relaciones interpersonales pueden codificarse en factores de una fórmula tierna y edulcorada donde los componentes A y B pueden sumarse para dar como resultado un fabulado “felices para siempre”, pero cualquiera con un mínimo de experiencia sentimental identifica los vínculos emocionales como uno de vasto espectro y de complejo rango sensorial, cognitivo y mundología, donde la faceta más opaca del amor puede brotar… y hasta matar, pues el querer en demasía a alguien es como la alquimia del carácter y comportamiento humano, una intangible piedra filosofal que puede transformar el cariño en rabia y el interés en obsesión. Y de esta cepa dramática manan relatos que son la antítesis de los románticos cuentos de hadas “made in USA”, erogando en filmes que empañan los rosados cristales con que el cinéfilo consuetudinario percibe la unión entre individuos. Cintas donde las caricias laceran, las prolongadas y profundas miradas perforan la conciencia y los cuerpos colisionan en un acto bronco que produce desagradable placer, todo para alimentar almas en desnutrición emocional que requieren de otros espíritus famélicos para encontrarse a sí mismos. Algunos trabajos cinematográficos al respecto, dignos para su revisión un día de anti-San Valentín, son:
“LA PASION SEGÚN BERENICE”- Provinciano drama (tanto así que se filmó en nuestro estado) sobre una mujer -la Berenice del título, una interpretación magistral de Martha Navarro- con su espíritu marchito por la viudez y los constantes cuidados hacia su enferma y demandante madrina Josefina (Emma Roldán). Una luz brilla en su horizonte con la llegada del médico Rodrigo (Pedro Armendáriz Jr.), hombre vivaz que acepta el cadavérico afecto de Berenice para enredarse con su psique y su cuerpo. Una relación de fuego que culmina con un literal despliegue ígneo que pone al pasado de la protagonista en una senda de cenizas. Uno de los trabajos más pulidos y estructurados del director aguascalentense Jaime Humberto Hermosillo, gran propulsor del romance apocalíptico.
“EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS”- La geografía de la carne es tan sólo otro territorio a ser explorado y conquistado en este profundo y valiente magnum opus erótico orquestado con mucha maestría por Nagisa Oshima. En el Japón de los años treinta, un hombre de onerosa condición (Eiko Matsuda) posa su vista en una hermosa prostituta (Tatsuya Fuji), quien le mostrará al hombre sediento de sexo que el amor no es una canción o un sentimiento que inspira poemas de pasquín, sino que trasciende cualquier expresión lírica para materializarse en el más depurado y perverso acto de sexualidad, traduciendo los suaves toques de amantes sensibles en sublimes penetraciones. Todo un proceso de horadación cultural que resquebrajó tabúes y que encuentra su punto máximo de expresión en la muerte. El filme erótico por antonomasia, donde se constata cómo es posible ser, en efecto, uno en el otro.

“EL AMOR ES UN PERRO INFERNAL”- Un joven belga, desfigurado por un acné que se antoja depredador, se enamora perdidamente de una joven de blonda cabellera, quien no lo rechaza, pues logra ver allende su ensangrentada y carcomida faz para rendirse a su ser. Este relato elucubrado por el maravillosamente soez Charles Bukowski no habla más que del amor verdadero, aun si éste no opera bajo convencionalismos populistas, dejando más que claras sus intenciones dramáticas en esa secuencia de bizarra belleza donde él, con sus facciones envueltas en papel higiénico, baila delicadamente con su ángel rubio, como una mariposa en plena metamorfosis a otro aspecto del amor.

“BOXING HELENA”- Jennifer Chamber Lynch, la hija del consagrado David Lynch, debutó en la dirección con esta bulliciosa cinta que inevitablemente muestra el proceso formativo de la cineasta bajo la tutela de su iconoclasta padre. Un relato sobre fantasía, deseo y manipulación que se conjugan en un volátil coctel psicológico sobre un acaudalado cirujano llamado Nick (Julian Sands) con acceso a cualquier experiencia sensorial que el dinero puede adquirir. Mas en su interior hay un nicho sin ocupar reservado para Helena (Sherilyn Fenn), una mujer adinerada, bella y seductora que lo rechaza a la primera oportunidad. El destino, caprichoso como sólo el cine puede hacerlo, pondrá a Helena en manos del galeno en calidad de prisionera, pues mediante su implacable bisturí, le va retirando extremidades al objeto de su malsano afecto, a la vez que él pierde retazos de su alma. Lujuria estilizada y una constante guerra entre la mente, el cuerpo y la voluntad sostienen la trama hasta su grotesca conclusión: una Venus de Milo humana para ser adorada en el altar de la libido.
Otras propuestas han brotado entre las mentes ajenas a la complacencia, presentando la doma de lo físico sin conquistar al espíritu. Un amor real y cercano que puede culminar en la destrucción emocional o corporal de dos vidas. Amarte o matarte… he ahí la pregunta.

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Tumblr: johnny-dynamo.tumblr.com

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