Érika Hernández y Claudia Salazar
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El líder nacional de Morena, Mario Delgado, y la secretaria general del partido, Citlalli Hernández, no sólo prolongarán su mandato hasta el 2024, sino que también lograron más facultades para el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en sus estatutos.
Los cambios pasaron con mil 807 votos a favor, principalmente de los congresistas del grupo de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum; del Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y del propio Delgado.
Otros 520 estuvieron en contra y 38 se abstuvieron, la mayoría de ellos aliados del Canciller Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Gobernadores.
«Se prorroga la vigencia de las funciones de las personas que ocupan la presidencia y la secretaría general hasta el 31 de octubre de 2024, lo anterior para garantizar que el partido continúe de manera ininterrumpida sus tareas de organización durante los procesos concurrentes en 2023-2024», se argumenta en el tercero transitorio de los Estatutos.
Delgado y Hernández fueron electos en octubre de 2020 por un periodo de tres años, por lo que su gestión concluiría en agosto de 2023, pues la ley establece que una vez comenzado el proceso electoral los partidos no pueden cambiar a sus dirigencias.
Desde que se publicó la convocatoria al Congreso y se establecía que ambos cargos no se cambiarían como el resto de las carteras del CEN, la disidencia los acusó de hacer trampa, con la pretensión de quedarse.
Ante esto, Delgado insistió que se iría en agosto del próximo año. Sin embargo, ayer justificó que llegaron «cientos de propuestas» para pedir que permanezcan, pues una elección interna implica distraerse de los procesos electorales.
Además, morenistas aseguraron que la semana pasada, cuando lo visitó en Palacio Nacional, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dio su aval a Delgado, pues «le ha dado buenos resultados».
Dentro de las facultades que logró Delgado están proponer las dos carteras más importantes del CEN, como es Finanzas y Organización, y permitir a la dirigencia nombrar 50 consejeros nacionales, lo que generó inconformidad.
«El pueblo pone, el pueblo quita», gritaban los que se oponían.
En tribuna, una decena de personas se pronunciaron en contra y otra a favor. Los primeros coincidieron en que era una contradicción presumirse como un partido democrático, y a la mala se asignarán posiciones y pretendieran quedarse en el cargo, sin ser votadas y sólo elegidos por la cúpula, en lugar de los congresistas que representan «al pueblo».
En la reforma, a cargo del caricaturista Rafael Barajas, «El Fisgón», y el articulista Pedro Miguel, se establece que el Consejo Nacional, segunda instancia más importante del partido y que legitimará decisiones importantes rumbo a la elección del 2024, estará integrada hasta por 350 consejeros.
«A propuesta del Comité Ejecutivo Nacional saliente, serán consejeros los delegados, cuyas funciones de carácter nacional o estatal claramente les hayan impedido participar en sus congresos distritales», establece la nueva redacción del artículo 36, que generó inconformidad.
Agustín Guerrero, congresista y secretario general del partido en Puebla, lamentó que se convierta a consejeros a quienes no pasaron por las urnas, y sí por el «dedo de la cúpula».
Además de que todas las carteras del CEN también son votadas por el Congreso, y ahora se le da un poder exclusivo al líder nacional.
«Este nivel de centralización no puede ser posible, las bases son las que mandan», afirmó uno de los congresistas, que fue ovacionado.
Los morenistas siguientes lo respaldaron: «No podemos ser candil de la calle y oscuridad de la casa, los cargos se votan. No podemos dar un ejemplo de imposición.
«La norma se hizo para servir al pueblo, no para que la cúpula se sirva de ella».
Después de la tunda que pusieron a quienes elaboraron los documentos, «El Fisgón» subió a tribuna para intentar calmar los ánimos; sin embargo, los gritos de «¡Fuera! ¡Fuera!» no pararon.
«Proponer no es imponer, ¡Carajo! Para que tanto pinche brinco estando el piso tan parejo. Es una discusión estéril. Es un instrumento de gobernabilidad. El presidente (del partido) hará la propuesta y otros harán otras propuesta.
«¿No entienden la pinche diferencia?», lanzó.
Argumentó que la permanencia de Delgado y Hernández era un «instrumento de gobernabilidad», pues los tiempos políticos estaban encima.
Sin embargo, decenas de congresistas enojados le gritaban ¡Que se vote! ¡Que se vote!».
Los congresistas sí respaldaron que se incorporé como consejeros nacionales a los Gobernadores de Morena, a la Jefa de Gobierno y a los Presidentes o ex Presidentes de la República.
Al momento de la votación, los que lo hicieron a favor arengaban: «¡A favor!» y «¡Unidad! ¡Unidad!»
Entre los cambios también se establece que el CEN definirá el destino del padrón de afiliados, y la Secretaría de Organización asumirá el mandato, pues antes toda la responsabilidad recaía en ésta.
Debido a que el Presidente de la República declinó ser consejero nacional ahora en funciones o después que termine su sexenio, se anuló de los transitorios enviar una invitación.
Permanece que todos los Gobernadores y Jefes o Jefas de Gobierno en turno serán en automático consejeros nacionales.
Delgado argumentó que es una reforma moderna, que permite al partido posicionarse después del 2024 ya sin López Obrador en la Presidencia.
«Hoy se presenta una propuesta, una nueva versión del Programa de Lucha y la Declaración de Principios, acorde a la nueva realidad que vivimos. Necesitamos evolucionar, no ‘apolillarnos’. Por eso también se propone la renovación de nuestro estatuto, para que sea un instrumento que facilite lo que ahora somos, un partido de millones, pero que no pierde su esencia, y que por el contrario, fortalezca sus principios y sus valores.
«Pero no podemos confiarnos, el desafío es muy grande, porque después del 2024 nuestro gran líder ya no estará en la conducción directa ni de nuestro movimiento ni del gobierno, por lo tanto, la trascendencia de su gran obra en favor de México dependerá entonces de nosotros», afirmó.