A fin de eliminar progresivamente la pobreza extrema en Aguascalientes, se aplican diversos programas; en cuanto al Fondo para la Infraestructura Social Municipal, se dieron a conocer las reglas para la distribución de 507.5 millones de pesos, recursos que sólo se pueden utilizar para obras y acciones sociales básicas.

La pobreza extrema se da cuando la persona se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínima, cuando dispone de un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana, de acuerdo a los indicadores del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Los recursos de dicho Fondo se distribuirán así, bimestralmente hasta agotar el fondo autorizado: al municipio capital le tocan 3.5 millones de pesos; a Asientos, 5.5 millones; Calvillo, 7.3 millones; Cosío, 5 millones; Jesús María, 6.9 millones; Pabellón de Arteaga, 6.5 millones; Rincón de Romos, 7.3 millones; San José de Gracia, 5.4 millones; Tepezalá, 8 millones; El Llano, 24.4 millones; y San Francisco de los Romo, 18.4 millones. La cifra global, como se citó anteriormente, es de 507.5 millones de pesos.

Estos recursos deben ser utilizados exclusivamente en el financiamiento de las obras, acciones sociales básicas e inversiones, que beneficien directamente a la población en extrema pobreza, en localidades con alto nivel de rezago social.

Se destinarán a los rubros de agua potable, alcantarillado, drenaje y letrinas, urbanización, electrificación rural y de colonias pobres; infraestructura básica del sector salud y educativo, mejoramiento de vivienda.

Número de personas en Pobreza Extrema por municipio:

  • Aguascalientes, 13,650;
  • Asientos, 2,067;
  • Calvillo, 1,650;
  • Cosío, 432;
  • Jesús María, 2,095;
  • Pabellón de Arteaga, 1,005;
  • Rincón de Romos, 1,660;
  • San José de Gracia, 464;
  • Tepezalá, 643;
  • El Llano, 1,064;
  • San Francisco de los Romo, 801.

Total: 25,531 habitantes en extrema pobreza