Lorena Jiménez
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-Aunque la recuperación de Vicente Fernández aún se vislumbra a largo plazo, la familia está contenta por los avances.
El ícono musical dejó terapia intensiva el martes por la mañana y fue trasladado a una habitación en el hospital donde es atendido desde hace casi tres meses en la Guadalajara.
«Él esta muy bien y toda la familia está muy contenta en este momento, va avanzando», declaró ayer Chentillo, hijo mayor del «Charro de Huentitán».
Sin ahondar en detalles, el integrante de la dinastía Fernández mencionó que aún no saben si su madre, Doña Cuquita Abarca, podrá quedarse por las noches a acompañar a su amado Chente, lo que sí se confirmó es que el famoso podrá interactuar más con su familia, pues ya no tendrá las visitas restringidas.
Vicente Fernández, de 81 años, abandonó terapia intensiva el martes a las 5:00 horas, sin embargo, fue hasta ayer que el hecho se dio a conocer de manera oficial.
Esto, a través de un comunicado difundido en las redes sociales del cantante, con información de los médicos que lo atienden.
«Nos es grato notificarles que el Sr. Vicente Fernández se encuentra fuera del área de terapia intensiva, en habitación hospitalaria, donde continuará su tratamiento y rehabilitación.
«Permanecerá con más acompañamiento con sus familiares, permitiendo mayor interacción y respuesta hacia la recuperación», se lee en el boletín.
No obstante, aunque ya se encuentra en una etapa de convalecencia, el artista sigue con problemas respiratorios, por lo que debe ser asistido intermitentemente.
«Continúa estable, más alerta y cooperador en la terapia de rehabilitación. Su esfuerzo respiratorio continúa débil, por lo cual requiere soporte en forma intermitente.
«Estamos en una etapa de convalecencia, donde continuamos tratamientos (…) aún así, la recuperación de función en la movilidad es lenta pero progresiva», se señala también en el informe médico.
Chente fue hospitalizado el 6 de agosto tras una caída en su rancho Los Tres Potrillos, pero su estado de salud empeoró luego de detectarle el Síndrome de Guillain-Barré, que no tiene cura, pero puede paliarse con neuroterapias, según especialistas.
El síndrome causa que se inflamen los nervios periféricos, encargados de transmitir información sensorial como el dolor, la textura y la temperatura, claves para llevar las señales al cerebro y éste al resto del cuerpo.

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