Cuando muere un ser amado no todas sus obligaciones financieras desaparecen automáticamente, algunas de sus deudas podrían seguir vivas y generando intereses, tal es el caso de las tarjetas departamentales o personales, advirtió ayer el subdelegado de la Condusef, Ignacio Villanueva Chávez.
Algunos productos financieros cuentan con un seguro de vida, como en el caso de las hipotecas o tarjetas de crédito, este tipo de seguro cubre la deuda cuando el titular fallece, pero en el caso de las tarjetas de crédito no es válido si se tiene más de tres meses de atraso, o si se hace uso de ella días posteriores al fallecimiento, advirtió.
Además de los gastos funerarios, dijo que lo último que se desea en un momento difícil como ese, es recibir llamadas de cobradores pidiendo que se liquide la deuda del ser querido.
Ante este panorama, señaló que normalmente las deudas de la persona fallecida se pagan por medio de un seguro y, generalmente, los familiares no están obligados a pagar las deudas del finado, pero existen algunas excepciones. Es importante conocerlas para no poner en riesgo las propias finanzas.
Sobre cómo cancelar una tarjeta de crédito por deceso del titular, explicó que dependiendo de la institución financiera y el tipo de tarjeta de crédito que el familiar haya contratado, son los requisitos para poder cancelarla por fallecimiento. Algunas personas al contratar este producto de crédito cuentan con adicionales, por eso es importante verificar en el contrato de adhesión el tipo de producto.
Una vez que se tiene el pleno conocimiento del producto, deben comunicarse con la institución financiera para solicitar la cancelación del plástico, actualmente se puede realizar por teléfono o acudiendo a la sucursal. Iniciado el trámite, el banco debe proporcionar un acuse de recibo, clave de confirmación o número de folio.
Acerca de las cuentas bancarias, el funcionario mencionó que si no hay ningún movimiento después de seis años, los recursos de las cuentas bancarias pasan a la beneficencia pública, y en caso de que alguien sea el beneficiario, puede acudir a la Condusef y presentar una solicitud, la cual especificará en qué instituciones están las cuentas para que pueda recuperar los recursos.
Para tener acceso, detalló que se debe interponer la solicitud en que se manifieste interés jurídico; presentar copia de identificación del interesado; y una fotocopia del acta de defunción, cuya expedición no sea mayor a cinco años.
Acerca de las hipotecas mancomunadas, indicó que actualmente se cuenta con la posibilidad de solicitar un crédito hipotecario en conjunto, el cual considera los ingresos de ambos cónyuges con el propósito de acceder a un préstamo más grande, que les permita adquirir una vivienda de mayor precio.
Cuando el crédito es otorgado, las dos personas están cubiertas por el seguro de vida ligado a la hipoteca. Si alguno de los dos fallece, el seguro liquida la deuda, siempre y cuando en la póliza se figure el esquema de cobertura mancomunada conyugal y no haya atrasos en pagos, precisó.
Ignacio Villanueva Chávez sugirió que es importante que alguien de confianza sepa dónde están los documentos importantes, para que en caso de fallecimiento, ubique las pólizas de seguros, testamento o contratos de adhesión sin problemas.
Por último, apuntó que una persona es responsable de pagar la deuda si firmó con conjunto la obligación, por ejemplo, si es el albacea (persona nombrada en un testamento responsable de liquidar la deuda); si es el cónyuge de la persona fallecida; o si es obligado solidario, es decir, si firmó como aval o fiador.