Rodrigo Ávalos Arizmendi

Una de las buenas costumbres que aprendí desde muy pequeño fue la lectura. Bien dicen que la mejor lección es la que se da con el ejemplo y recuerdo que mi padre era un lector cotidiano. Todos los días lo veía leyendo por las tardes. Los domingos nos llevaba a mi hermano y a mí a comprar libros y cuentos a un puesto que tenía por nombre “Kalimán”, que en esa época era muy conocido en el Mercado Terán y del cual era propietario un hombre de regular estatura, muy güero. Él cambiaba los libros, revistas y cuentos –de Walt Disney, La Pequeña Lulú, Archie, La Familia Burrón, El Pato Donald, Rolando el Rabioso, Los Supersabios y el gran Memín Pinguín– que uno le llevaba y por una módica cantidad los cambiaba por los nuevos. Ahí empezó mi gusto por la lectura y el ir los domingos a cambiar nuestros cuentos era algo muy padre para mi hermano y para mí, pues teníamos para divertirnos toda la semana. Mi padre normalmente no cambiaba libros, sólo compraba, y eso hizo que el librero que tenía fuera ampliándose más para colocar los libros que iba adquiriendo. Mi papá leyó toda la serie de Ian Fleming, creador del famoso espía James Bond, el Agente 007. Obviamente que leyó a Juan Rulfo y recuerdo que adquirió los primeros libros de –en ese tiempo un joven escritor– José Agustín. De él recuerdo que leyó De perfil y Ciudades Desiertas. Otro escritor del que mi papá compraba cada libro que se publicaba fue del guanajuatense Jorge Ibargüengoitia, quien fue un escritor muy prolífico, que a pesar de morir muy joven –a los 58 años en un accidente de aviación– fue creador de una obra muy extensa. De Ibargüengoitia recuerdo que mi padre leyó –y años después yo también– Las Muertas, que era la narración novelada de algo que en esa época fue nota internacional, los crímenes de “Las Poquianchis”, unas hermanas originarias de El Salto, Jalisco, que tenían casas de citas principalmente en San Juan de los Lagos y en Lagos de Moreno, llamados “Guadalajara de Noche”, ellas vivían en San Francisco del Rincón, Guanajuato, y ahí llevaban a las mujeres cuando se enfermaban. Y digo que fue nota internacional por el impacto que causó el conocerse la manera en que tenían secuestradas a las mujeres, los maltratos que les daban y a las cuales cuando se embarazaban no les brindaban servicio médico, las dejaban a la buena de Dios, mal alimentadas y viviendo en pocilgas. Al morir las pobres mujeres eran enterradas de manera clandestina en un rancho que tenían las Poquianchis adelante de Purísima del Rincón, a menos de 15 minutos de San Francisco. Este suceso fue muy comentado en su momento. En el año de 1964 fue cuando les clausuraron sus burdeles al descubrirse todo el horror que vivían las mujeres. El libro de Ibargüengoitia incluso fue parte esencial del guión de la película “Las Poquianchis” de Felipe Casals.
La mayoría de libros de Ibargüengoitia son formidables, de los que uno no quiere soltar cuando los empieza a leer, como Dos Crímenes, del cual también hicieron una película. Los Pasos de López, Los Relámpagos de Agosto, Estas ruinas que ves, Maten al León, La ley de Herodes, entre otros.
El ejemplo de mi padre por la lectura indudablemente influyó en mi, él leyó a Luis Spota, Martín Luis Guzmán entre otros, por ello desde muy joven empecé a leer todo lo que se me ponía enfrente; posteriormente cuando ya comencé a trabajar empecé a acudir a las librerías a adquirir las novedades, principalmente de los grandes autores mexicanos y de ahí para adelante, no hay un mes que no adquiera dos o tres libros cuando vamos a Altaria y ahí en la tienda de los tres búhos me doy gusto viendo lo nuevo. Hace algunas semanas tuve la grata sorpresa de ver que parte de la obra de Ibargüengoitia fue reeditada por la editorial Joaquín Mortiz, por lo que adquirí varios libros pues los que yo había leído eran propiedad de mi padre y ahora yo quería tenerlos en mi pequeña biblioteca. Si usted no ha leído a Ibargüengoitia no deje de hacerlo, se lo recomiendo ampliamente, va prácticamente a “devorar” sus obras.
Uno de los libros que leí este año fue “Perseguir la noche”, de Rafael Pérez Gay. Es un relato tremendo en donde Pérez Gay narra todo lo que padeció luego de haber sido diagnosticado con cáncer en la vejiga. Y mezcla su terrible experiencia con relatos sobre noches bohemias en un amplio recorrido por el Centro Histórico de la Ciudad de México, mencionando las calles y lugares del México antiguo, como el Gran Café “La Concordia” o el Café “El Cazador” ubicado en la esquina de Plateros y el Zócalo. Habla también de donde estuvo la sede de las oficinas del periódico “El Siglo Diez y Nueve”, en la avenida Reforma, cerca de Juárez. Ahí Francisco Zarco fundó el periodismo de combate. También narra sobre la época de gloria de uno de los centros nocturnos más importantes de la Ciudad de México: “El Patio”, en donde actuaron artistas del más alto nivel como Louis Armstrong, Charles Aznavour, Raphael, etc. Y se mencionan también otros centros nocturnos de aquella época, como el “Can Can”, “La Ronda” en la Zona Rosa, “Los Globos”, “El Molino Rojo”, “”El Olímpico”, el “Ciro’s”, etc. Es un libro que atrapará su atención desde la primera página.
En otra ocasión iba a mi casa a medio día y escuchaba en la radio el noticiero de Joaquín López Dóriga y mientras el tráfico me permitía avanzar a paso lento escuché a López Dóriga presentar a Valentina Alazraki, que tiene ya más de cuarenta años siendo la corresponsal de Televisa en Roma, cubriendo Italia y El Vaticano. Valentina realizó 100 viajes con Juan Pablo II y con el Papa Francisco lleva más de 20. Ese medio día Valentina había ido con López Dóriga a presentar su libro “Un viaje al corazón de la fe”. Este libro es muy interesante debido a que al leer el libro hace que el lector realice un recorrido por toda la Santa Sede. Valentina detalla cada rincón de El Vaticano y cuenta anécdotas de las cuales ella ha sido testigo. Creo que muchos deseamos conocer los rincones y recovecos de El Vaticano, y qué mejor que leyendo a una mujer tan profesional que tiene una narrativa excepcional, logrando que al leer su libro uno sienta que está viendo todo lo narrado, como los tesoros que albergan los museos vaticanos, el lugar en donde vive el Papa Francisco, el comedor en donde se sienta a comer como uno más con quienes viven en el mismo edificio, todo lo relativo a la Capilla Sixtina, etc. Es un libro que fortalece el alma y que nos permite conocer las entrañas de la Santa Sede.
Otro libro que llamó mi atención fue “La Hacienda de las Ilusiones”. Y me llamó la atención primero porque fue escrito por Roberto Servitje Sendra, quien fue presidente de administración del Grupo Bimbo, es hermano de Lorenzo Servitje. Y a sus casi 90 años escribió esta novela, en la que ofrece una visión exacta de la vida y del mundo de los negocios. Es una de esas obras que estimulan y dejan satisfecho al lector, pues se refleja la calidad humana de su autor que además de ejemplar deja una enseñanza de vida digna de seguir. Es un libro que no es otra cosa que una lección de vida de la que mucho debemos aprender.
Hace más o menos cuatro meses adquirí “Paul McCartney. La Biografía”, escrita por Philip Norman. El libro es un “ladrillo”, 768 páginas escritas con letra muy pequeña, pero ¡vale la pena! Sin duda que Paul es uno de los principales iconos del Rock, uno de los más grandes ídolos de los años sesentas y hasta la fecha. Su producción musical es tremenda y el haber formado parte probablemente del más importante grupo musical lo hace ya inmortal. Este libro es diferente a la inmensa mayoría de las docenas de libros que se han escrito sobre él y que se escribieron centrándolo en su historia con Los Beatles. Este libro es una biografía integral y exhaustiva del mayor astro vivo de la música pop. Desde su aparente normalidad y su actitud de hombre común y corriente, ha construido muros de privacidad que sólo rivalizan con los de Bob Dylan y que a pesar de todas sus bendiciones y honores sigue sintiendo inseguridad y que en su fuero interno se queja e irrita como cualquiera de nosotros. Es un libro que nos muestra a Paul de carne y hueso. Le va a encantar conocer todo sobre este gran artista.
El espacio se termina y quedan por comentar algunos libros más, como el nuevo de Catón –Armando Fuentes Aguirre– titulado “Teología para Ateos”, en donde escribe algunas reflexiones sobre Dios, la eternidad y el alma. Muy recomendable sobre todo en estas épocas de reconciliación. Y por último “La Ciudad Oculta”, de Héctor de Mauleón, que narra 500 años de historias desconocidas de la Ciudad de México. Es un libro de esos que no quiere uno que termine conforme lo va leyendo. Y por último, estimado lector, permítame desearle, a usted y los suyos: ¡Feliz año 2019!