El reinicio de actividades productivas se presta para que vivales traten de sorprender con el ofrecimiento de créditos cómodos, que incluso se ajustan a las necesidades y tiempos de pago de los interesados, pero antes de autorizarlo les piden una cantidad para llevar a cabo el trámite, dinero que no vuelven a ver y mucho menos el préstamo.

Por regla general este tipo de supuestos apoyos van dirigidos a micros y pequeños empresarios y a ciudadanos en general, que tras hacer sus cálculos concluyen que sí pueden pagar con las facilidades que les prometen, por lo que aceptan entregar el equivalente al 10, 15 y hasta 20% de la asistencia que solicitan.

Para hacer más creíble el procedimiento utilizan el nombre de alguna de las 12 sociedades financiera no reguladas, como Sofomes, Unión de Crédito, Sociedad Financiera Popular y Sociedad Cooperativa de Ahorro y Préstamo, entre otras, con lo que le dan visos de seriedad, para ello tienen oficinas con personal joven, bien vestido, que tiene facilidad de palabra y conoce los elementos básicos del negocio, lo que permite convencer a los atraídos.

Para evitarse un trago amargo, el titular de la Unidad de Atención a Usuarios de la Condusef en Aguascalientes, Ignacio Villanueva Chávez, pidió que antes de proceder se debe tomar el máximo de precauciones, investigar si la empresa que promociona está dentro de la ley, ya que incluso se han dado casos de suplantación de nombres, que en el caso de Crece Unión de Crédito, S.A. de C.V., hay una empresa que se hace llamar “Crece Unión” y utiliza la misma razón social.

Lo que cabe es consultar con la Condusef y así descubrir a tiempo que la suplantadora está actuando de manera abusiva, ya que solicita un adelanto que va de mil y hasta cien mil pesos, según sea la cantidad del crédito deseado, dinero que les dicen es por concepto de comisiones, por apertura o fianza, cantidad que una vez que aportan les fijan un plazo para entregarles el préstamo pero que nunca se cumple, dándoles largas con diversos pretextos hasta que se da cuenta que ha sido burlado y entonces tiene que presentar una denuncia ante las autoridades, sin embargo cuando este tipo de negocios – por llamarlo de alguna manera – determinan que han logrado reunir una cierta cantidad de dinero desaparecen.

En contadas ocasiones se logra aprehender a uno o dos empleados, que al ser de los últimos eslabones no se puede proceder, ya que en ocasiones ni siquiera ellos conocen a los dueños porque todo está diseñado para no dejar rastros.

Hay lugares que ofrecen préstamos sin consultar el buró de crédito, lo que para alguien que ha tenido problemas con algún banco o una casa comercial le resulta atrayente, pero tardíamente se da cuenta que recibió una cucharada de su propio chocolate ya que el adelanto que entregó se hizo humo.

Durante el pasado mes de abril nueve sociedades financieras de objeto múltiple, entidades no reguladas, han informado a la Condusef el uso indebido y suplantación de su nombre comercial y en algunos casos de sus datos fiscales o administrativos, con los cuales timan a quienes creen que lograrán un crédito rápido y barato.

Entre las firmas que han sido suplantadas están: Unión de Crédito, Sociedad Financiera Popular y Sociedad Cooperativa de Ahorro y Préstamo, que están inscritas en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros.

Villanueva Chávez recomienda que por ninguna razón se entregue un anticipo, pretextándose que es para la fianza, por comisión y pago de gestión, porque ese dinero lleva la etiqueta de perdido.

PUGNA EN CIERNES

Hay quien dice que en el gobierno federal ven la tempestad y no se hincan, al avizorarse una etapa sumamente difícil por las dificultades que tendrán las empresas para reencausar las ventas, millones de empleos perdidos y un período agobiante para la economía que durará meses y pese a ello pretende eliminar subsidios al agua para que los concesionarios paguen cuotas más altas por concepto de derechos por el aprovechamiento sustentable.

El proyecto para una nueva Ley General de Aguas, que se pretende sea aprobada en septiembre por el Cámara de Diputados, establece que se debe pagar el agua a costo real, además contempla un ajuste en los tiempos de las concesiones y su renovación dependerá de la explotación realizada en las cuenca.

En este sentido la iniciativa señala los nuevos plazos del uso de los títulos y concesiones. Para los concesionarios de uso agrícola grande, agroindustriales y pecuario el tiempo máximo del título será de 5 años. Para los productores agrícolas medianos, las asociaciones de usuarios, la acuacultura y los distritos de riego el tiempo máximo de la concesión será de 9 años, y los títulos de uso agrícola para pequeños productores tendrán el beneficio un máximo de 10 años. En cuanto a las asignaciones para uso en educación y en salud tendrán duración de 8 años, con el derecho a la renovación.

La propuesta fue turnada a la Comisión de Recursos Hidráulicos de la Cámara de Diputados para ser promovida como una iniciativa de consenso y que sea aprobada en septiembre, al inicio del período de sesiones ordinarias.

En el escrito se destaca que “el sustento y operación del Sistema Financiero para la Sustentabilidad del Agua deberá prever la eliminación de subsidios directos e indirectos a los concesionarios de las aguas nacionales y subterráneas”, lo que significa que los productos que se obtengan por el uso del agua subirán de precio y quien pagará las consecuencias será el consumidor final, por consiguiente, de aprobarse el proyecto subirá el costo de la vida en un período que será de suyo crítico.

Se precisa que el uso y aprovechamiento sustentable de las aguas en el territorio nacional, así como de los bienes nacionales que administre la Comisión Nacional del Agua (Conagua), motivará el pago por parte del usuario de las cuotas que establezca la Ley Federal de Derechos.

La Ley General de Aguas plantea también crear el Servicio Hídrico Nacional para proveer la información técnica del agua superficial y subterránea y al mismo tiempo absorberá las atribuciones y la infraestructura del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que tendrá oficinas en todo el país.

ESCEPTICISMO

Cada vez que le dicen a los mexicanos que la pandemia del coronavirus es demasiado contagiosa y por lo mismo debe cumplir protocolos muy estrictos, surge una batería de preguntas:

¿Por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador no usa cubrebocas y en cambio es de empleo obligado para toda la población? ¿Por qué en cualquier parte del país es un sacrilegio las reuniones de decenas de personas, pero AMLO lo hizo el pasado final de semana en sus mítines por el sureste? ¿Por qué él no pide en sus concentraciones que guarden la “sana distancia” y a cualquier mortal se le exige que lo haga en la tienda de la esquina y en la tortillería? ¿Por qué la Comisión de Riesgos Sanitarios es tan estricta que por quítame esas pajas clausura negocios y aplica multas, lo que no se hace en las giras de López Obrador? Hay demasiadas preguntas sin respuesta y de las que Juan Pueblo es el que siempre paga los platos rotos.

AGUA INAGOTABLE

Hay quienes cuestionan las razones que hay para que el paso a desnivel sobre las vías del ferrocarril y que divide la calle Alameda y la Calzada Revolución o Arellano siempre tenga agua y la respuesta es muy sencilla: por un capricho gubernamental se construyó sobre un ojo de agua, por lo que cuantas veces se ha pretendido “sepultar” siempre surge ya que su fuerza es mayor al material que se utiliza. A unos cuantos metros de ahí se cavó para hacer el citado paso vehicular y al haber agua se optó por hacerlo en el lugar actual, no obstante que también tenía el mismo problema, lo que ha costado un número alto de accidentes, varios de ellos mortales. Para evitar que las unidades motorizadas entren a velocidad y “patinen” con el agua estancada se optó por una triple formación de vibradores, con lo que quiérase o no los guiadores tienen que entrar “despacito”, aunque bien harían las autoridades con colocar otros a cierta distancia del paso, ya que de circular a cierta velocidad y de pronto tener que frenar por los vibradores podría provocar nuevos choques por alcance.

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