Víctor Osorio
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La proporción de niños en los países de ingresos bajos y medianos que viven en situación de pobreza de aprendizajes podría haberse elevado de 53 a 70 por ciento debido al cierre prolongado de las escuelas por la pandemia de Covid-19 y la baja eficacia de la enseñanza a distancia, advierte un reporte de Unesco, Unicef y Banco Mundial presentado ayer.
Titulado «El Estado de la Crisis Educativa Mundial», el reporte estima que la actual generación de estudiantes corre el riesgo de perder unos 17 billones de dólares, en valor actual, del total de ingresos que percibirán durante toda la vida.
«La crisis de Covid-19 paralizó los sistemas educativos del mundo entero», señaló Jaime Saavedra, director de Educación del Banco Mundial.
«Y el aumento potencial de la pobreza de aprendizajes podría tener una repercusión devastadora en la productividad, los ingresos y el bienestar futuros de esta generación de niños y jóvenes, sus familias y las economías en todo el mundo», indicó.
Las simulaciones que estiman que el cierre de escuelas provocó pérdidas significativas de aprendizaje, señala el reporte están siendo corroboradas ahora con datos reales.
Los datos regionales de Brasil, Pakistán, India, Sudáfrica y México, entre otros países, apunta, muestran pérdidas sustanciales en matemáticas y lectura.
Y el análisis demuestra que, en algunos países, las pérdidas promedio de aprendizaje son aproximadamente proporcionales a la duración del cierre.
Sin embargo, acota, existe una gran heterogeneidad entre los países y según las materias, el nivel socioeconómico de los educandos, el género y el grado.
Los resultados en dos estados de México revelan pérdidas de aprendizaje significativas en lectura y matemáticas para los educandos de 10 a 15 años de edad. Las pérdidas fueron mayores en matemáticas que en lectura, y afectaron de manera desproporcionada a los estudiantes más jóvenes, a los que provienen de hogares con bajos ingresos y a las niñas.
El informe subraya que los paquetes de estímulo que los gobiernos han destinado a la recuperación educativa son insuficientes.
Advierte además que, aunque casi todos los países han proporcionado oportunidades de aprendizaje a distancia para los estudiantes, en la mayoría de los casos se proporcionó, a lo sumo, un sucedáneo incompleto de la enseñanza presencial.
«Para cerrar las heridas de esta generación, debemos reabrir las escuelas y mantenerlas abiertas, proponernos como objetivo el regreso de los estudiantes a los centros educativos y acelerar la recuperación del aprendizaje», indicó Robert Jenkins, Director de Educación de Unicef.

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