Daniel Santiago
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-Aunque aún falta información contundente, las evidencias al momento permiten a los especialistas crear un perfil temporal sobre la hepatitis aguda de origen desconocido, que ha sido detectada en más de 450 niños, niñas y adolescentes en diferentes países, incluido México.
En Nuevo León ya se reportaron cuatro casos. Una de las situaciones que más ha llamado la atención, es que está afectando a menores de 16, de manera especial a menores de 6.
Además, el pronóstico suele ser favorable, pero se han registrado casos de insuficiencia hepática y la necesidad de trasplante de hígado.
Sin ser nada definitivo, las investigaciones indican también una conexión principalmente con adenovirus, virus común que suele causar enfermedades respiratorias o intestinales, además de que, en muy pocos casos, ha habido presencia de Covid-19.
«Algunos pacientes habían tenido Covid, pero esto no es de extrañar porque estamos en pandemia», indicó Amalia Becerra, ex presidenta de la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica.
Lo cierto es que nada tiene que ver con la vacuna para Covid, coinciden especialistas. Además, se sabe que los casos han aparecido de forma aislada y que no se propagan rápidamente ni hay transmisión en familias. No hay vacuna ni tratamiento, puesto que ha sido identificado el virus causante.
De acuerdo con el boletín de vigilancia emitido el viernes por la European Centre for Disease Prevention and Control, y la oficina regional de la OMS para Europa, de 232 casos analizados, el 76 por ciento se presentó en menores de 5 años.
Un 60 por ciento está ligado a adenovirus y sólo uno de cada 10 a Covid-19. Además, sólo tres casos son reportados con nexo epidemiológico.
«Quiere decir que más de 200 fueron apareciendo en forma aislada, sin conexión entre ellos», explicó José Iván Castillo, infectólogo pediatra.
«Esto nos habla de que no pareciera que estemos ante un nuevo virus, una nueva variante. Sin embargo, todavía se están construyendo las hipótesis de lo que está ocurriendo».
En una actualización reciente, CDC dijo que en Estados Unidos se investigan los casos de 109 niños con hepatitis de origen desconocido en 25 estados.
Más de la mitad ha dado positivo a adenovirus y más del 90 por ciento fue hospitalizado. El 14 por ciento ha tenido un trasplante de hígado y cinco muertes están en investigación.

¿Qué hacer?
Los síntomas son diarrea, dolor abdominal, color amarillo en la piel (ictericia), y evacuaciones de color blanco o beige.
La recomendación es acudir al centro de salud o con el pediatra para una evaluación completa, esto aunque el menor de edad no presente fiebre.
Y es que una característica importante en estos casos ha sido la ausencia de alta temperatura.
Si al realizar las pruebas éstas resultan negativas a cualquier tipo de las hepatitis ya conocidas, como la A, B y C, entonces se comienza a hablar de un caso sospecho de tipo desconocido.
En este caso se deben correr pruebas más especializadas a cargo del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE), en la Ciudad de México, explicó el infectólogo pediatra José Iván Castillo, del Christus Muguerza.
Roberto Vázquez, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, recordó que el padecimiento es la inflamación del hígado y existen diversas causas que lo producen: la hepatitis medicamentosa es por el consumo de medicinas; la obstructiva por piedras en la vesícula; la alcohólica, debido al abuso de las bebidas alcohólicas; y la infecciosa.
En el caso de los infantes, la mayoría de las hepatitis son producidas por el virus de la hepatitis A, que en México es común y la principal causa que ataca a menores de 5 años.
Para prevenir, en tanto se obtiene más información científica, se recomienda usar cubrebocas, la higiene de manos (en casa y escuela), consumir agua potabilizada y alimentos cocidos, no crudos, además de frutas y verduras bien lavadas; evitar compartir alimentos, bebidas y utensilios, y desinfectar superficies y objetos que pudieran usar niños.
«No estamos en un escenario como el de la pandemia de Covid, por ejemplo, no es una enfermedad de propagación rápida», explicó la infectóloga pediatra Amalia Becerra.
«Esto da tranquilidad, hay que seguir con las medidas sobre todo en familia y decirle a los niños que también lo hagan en la escuela».

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