Lorena Becerra
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Para Tomás Pueyo, el ingeniero de Silicon Valley que predijo los estragos del Covid-19, resulta un hecho sin precedentes que sus textos llegaran a millones de personas. “Imposible. Ni a un millón. Había tenido algún otro artículo que se había hecho viral, pero el más eran 250 mil vistas. Es imposible imaginarse que algo así pasaría.”

¿A qué lo atribuyes?
“Es suerte. Algo que no se puede prever. Era un mensaje adecuado en el momento adecuado. El mundo entero tenía la necesidad de oír un mensaje como ese y resulta que lo escribí yo. La combinación de experiencias que he tenido me ha puesto en la posición de escribir eso.”
Ante la pregunta sobre aquellos que dudan de la existencia del nuevo coronavirus, el ingeniero comenta que las dudas se deben resolver una por una y con datos. La letalidad de este virus, que es 15 veces mayor a la de la gripe, es un factor esencial. “Pero además el covid colapsa el sistema hospitalario ocasionando otras muertes, no sólo de coronavirus.”
Pueyo revisa otras falsas creencias que la evidencia ha desmentido, como la idea de salvar la economía no tomando medidas de distanciamiento y arriesgando un amplio contagio en la población. Esta noción establece que, tarde o temprano, se generará inmunidad en un grupo lo suficientemente amplio como para frenar la propagación del virus. “El resultado es que la economía también sufre”.

Detengámonos en la inmunidad de grupo. ¿Qué opinas de esta estrategia? ¿Te parece moralmente aceptable?
“Se basa en la creencia de que con dos terceras partes de la población que lo tengan ya bastará y lo habremos pasado. Pero hay varios problemas con esto. En primer lugar, cuando consigues inmunidad de grupo no significa que ya haya desaparecido (el virus). Otra clave es la tasa de mortalidad por infección, que es de .8 por ciento. Si dos terceras partes se infectan, son 100 millones en México y si se mueren 0.8 por ciento, son como 800 mil muertos. Eso asumiendo que el sistema hospitalario no se colapsa y que no hay otros factores (como comorbilidades).”
Sobre el limitado número de pruebas realizadas en México, Pueyo comenta que la cifra a observar es la tasa de positividad. “Quieres mirar la división entre estos dos: número de casos y número de pruebas. Si tienes una tasa de positividad del 25 al 30 por ciento significa que no estás haciendo muchas pruebas y no tienes noción del tamaño de la enfermedad. No podemos pasar a otras medidas más inteligentes si no tenemos dimensión de la pandemia. Los países que han sido capaces de controlar el virus mejor tienen tasa de positividad de 3 por ciento o menos.”

¿Crees que esto nos lleve a un posible rebrote si no cambiamos la estrategia antes de reabrir?
“Si sólo estamos diagnosticando casos, el número actual (de pruebas) que tiene México te puede ayudar. Si la clave es hacer las medidas inteligentes, entonces no hay suficientes pruebas. Como las medidas inteligentes no están, vas a tener un rebrote. Es porque no están las medidas, no porque no están las pruebas.”
Sin embargo, explica, las pruebas se necesitan para poder implementar al menos 4 de las 10 medidas que considera esenciales. Estas son: testeo, rastreo de contactos, aislamiento, cuarentena, uso de máscaras, distanciamiento físico, higiene, educación pública, restricciones de viajes y de aglomeraciones. “Si un país está haciendo todo esto puede reabrir. Si no, no porque significa que la tasa de transmisión no se va a reducir.”
Destaca que la combinación del uso de cubrebocas hechos en casa y bien llevados por la mayoría de la población puede, por sí sola, parar la epidemia. “No es si las máscaras ayudan. Es cómo podemos hacer que toda la población lleve máscaras caseras.”
Finalmente, el ingeniero ofrece algunas reflexiones para México. “Me preocupan dos cosas. En las medidas que se han tomado no se ve una movilidad reducida. México además tiene una tasa de comorbilidad bastante alta. La gente debe tener mucho cuidado y se tiene que ser muy transparente en la estrategia que se va a seguir. Si es inmunidad de grupo se tiene que decir, aunque esta medida puede ser catastrófica tanto para la salud como para la economía.”