El titular de Regulación Sanitaria del ISSEA, Octavio Jiménez Macías, advirtió a la población del creciente número de charlatanes que valiéndose de las “artes ocultas”, no sólo esquilman el bolsillo de la gente, sino que ponen en riesgo su salud, ya que al prometerles la cura de todos sus males, los pacientes interrumpen su tratamiento y luego vienen las complicaciones.

Reconoció que hay quienes por su estado de desesperación, acuden a “productos milagro”, creen en brujería y en quienes ofrecen acabar con el “hechizo” o “amarre”.

Recomendó a la gente no dejarse sorprender por curanderos, por quienes aseguran tener dones especiales; “hay los que venden dijes que supuestamente alejan los espíritus del mal, los que adivinan la suerte, el futuro, los que dicen saber cuándo a una persona le hicieron algún mal”.

Detalló que son muy hábiles para embaucar al prójimo, ellos mismos le sacan la información al incauto y le hacen creer que es producto de su poder.

Ante ello, pidió a la gente no dejarse enganchar por anuncios electrónicos, volantes y demás medios publicitarios. “Cuando vean u oigan que se trata de ese tema, inmediatamente hay que cambiarle de canal, de lo contrario, sin duda serán víctimas de los charlatanes; hay los que dicen ofrecer el servicio gratuito, pero una vez atrapado el cliente, le piden una cuota voluntaria y progresivamente van aumentando el monto”.

Asimismo, dijo que hay los que se valen de cierta religión, y garantizan un futuro de riquezas y de comodidades, pero al final sólo consiguen exprimir el bolsillo de las personas y éstas seguirán con sus problemas.

“Si realmente fueran adivinos, con un boleto de lotería resolverían sus necesidades económicas y no tendrían tiempo para seguir embaucando gente”.

Insistió en que ni en broma se les ocurra llamar al teléfono sugerido, porque seguramente quedarán atrapados por estos defraudadores.

Finalmente, indicó que si lo que ofrecen se relaciona con aliviar enfermedades, sean o no incurables, reporten a los charlatanes al teléfono 688 41 62 (es fijo), para evitar que sigan haciendo daño a terceros.